No es ningún secreto que escribo un blog paralelo a este con mis poemas, ni que hago la colección de poesía de El País, ni mucho menos mi pasión por la literatura. Y esta renaciendo y cobrando nuevos bríos. Así que hoy voy a hablar de poesía y de la gente.
Voy a hablar del tema porque para acostumbrarte a la poesía y para que te guste hay que saber. No sa
ber literatura, la literatura en sí no existe, eso es una mariconada, existe la gente, las sociedades, las historias, los momentos y las experiencias. Hay que saber sentir, hay que saber vivir y hay que saber disfrutar lo leído. Punto pelota. Hay que saber que para todo en esta vida hay edades, que con 14 años Bécquer mola y ya más mayor lo ves un poco simplista; así como con 14 años García Lorca te parece infumable y más mayor te emociona. Es así. Todo son las experiencias.
Por eso, la literatura como asignatura no debería ser obligatoria en los institutos. A ver, seamos serios, ¿alguien de verdad espera que entiendas y comprendas a Blas de Otero con 16 años? Te queda mucho por vivir, por favor. Espera, deja que los descubras despacio. Con esa edad también “vino bueno” es Don Simón en vez del Coto Serano (¿seguirá existiendo?) del Eroski para hacer el kalimotxo, y, una vez que pasan los años, te sientas y pides un Colegiata para acompañar la cena. La vida son ciclos. Así sólo consigues generaciones y generaciones de lectores de best-sellers que piensen que todo lo que huele vagamente a clásico es un rollo porque, en su día, no pudieron entenderlo
De todos modos, no puedo dejar de citar favoritos. Soy clásica. Fernando Pessoa, Blas de Otero, Goytisolo siempre, Cernuda, Florbela Espanca, Mireilles, Drummond de Andrade, Salinas, Joaquín Sabina (y por salirnos un poco de la norma), Benedetti…
Y that’s all folks
MUSIC OF MY LIFE – Olhos negros (Teresa Salgueiro – Obrigada)




