Como una estrella de papel de plata… La luna se derrama del cielo y cae sobre el suelo, sobre los charcos, sobre la hierba, sobre las flores, sobre las mariposas dormidas que esperan otra primavera. Mansa, como los copos de nieve y las hojas en otoño. Se va la oscuridad, pero sigue el no silencio del silencio. A lo lejos, se oye la música. Sé que, a lo lejos, alguien baila.
Cierro los ojos. No quiero ver, no quiero sentir. Negra noche, negra de osc
uros pensamientos, de oscuros presentimientos, de oscuras nostalgias. ¿Qué importan ya el paso de las horas, de los días, de todo, de nada? ¿De que serviría el tender la mano si no vas a recogerla, a apretarla? Ahora sería la hora de vivir la madrugada, con una taza de café, arreglando los males del mundo, construyendo utopías, volando con los pájaros, hasta caer rendidos entre los colores de nuestras risas y de nuestras ideas. Pero es negrura, se empeña en ser negra.
Las cuerdas me aprietan, me ahogan, me ciñen el pecho más allá de lo soportable, hasta que me falta el aire. Me asfixian, me ahogan, me retiran hasta el último aliento que quise entregarte. El corazón pugna por pararse, por helarse y romperse en pedazos congelados que caen al suelo como gotas de cristal. El tampoco encuentra sentido en el contrasentido de seguir adelante sólo por seguir. Y no sé si ese frío que siento viene del corazón o viene de fuera, pero entumece mis miembros, me obliga a taparme aún más con la manta, a arrebujarme bajo ella, aún con los ojos cerrados. Porque no quiero ver que no te veo.
Se han marchitado las flores que nunca me regalaste con los años dorados de juventud en los que aún no te conocía. Están sobre la mesa con las cartas que nunca nos enviamos, y las fotos de los recuerdos que no tuvimos. Me recuerdan que se perdió el futuro que nunca nos atrevimos a forjar. Yo también dejé de ser la que nunca fui y me he convertido en la que soy, pequeña, encogida bajo las mantas, con los ojos cerrados, luchando por contener unas lágrimas que no deberían tener una razón de ser.
A lo lejos suena la música. Alguien baila. Por aquel entonces no bailaba. Mis pies sólo sabían encontrar el camino para seguir tus pasos, no sabían de otra cosa.
Negra noche, negra. Noche larga e insomne. Noche dolorosa, que nunca acaba.
MUSIC OF MY LIFE – Longe demais (Vanessa da Mata – Vanessa da Mata)
