Cuando estoy en “esos días”, aparte de no salir de casa más que para trabajar (hasta el tabaco compro por cartones para no tener que salir), me dedico a vicios inconfesables. Y si, como esta vez, cae en fin de semana, me abandono totalmente a ellos.
Como me siento gorda (la verdad es que mi barriga cobra vida propia una vez al mes), dejando aparte el lado positivo, que es que, por una vez, las tetas no me caben en el sujetador, me puedo quedar en casa con los tangas y las bragas horrorosos enormes que me tapan media tripa y que sólo uso estos días. A ser posible, sin salir de la
cama, bien tapadita con las mantas, hasta en verano. Y me abandono totalmente. Adios a la comida estructurada y sana y bienvenidos los dulces cuando me apetece. Y la coca-cola zero a todas horas, excepto cuando me siento culpable cuando llevo tres seguidas y me tomo un té de fresa o de canela con azúcar moreno. Son días que dedico a la música, a la lectura y a los dvds, mientras fumo como una carretera. En la parte lectura, una vez más vícios inconfesables: literatura romántica. Y no me refiero sólo a chic-lit. Aparte de Marian Keyes o Sophie Kinsella, acabo leyendo libros de los de heroínas victorianas que se acaban casando con un lord. Ya conocéis el negocio. En la parte dvds, dibujos animados y comedias románticas. No he pasado ni un mes en el que, cuando llegan “esos días”, no haya vuelto a ver Lisbela e o prisioneiro. Y no haya llorado al final, por supuesto. Y, en la parte música, Marisa Monte y Vanessa da Mata sonando sin parar. Al final, después de tanto romanticismo junto, acabo llorando por cualquier cosa, encima de que mis hormonas son un revoltijo, y me da hasta por llorar pensando en que va a ser de la pobre Andreíta cuando se haga mayor con el desastre de comunión que ha tenido.
Luego, si me llama Tita Pau, le lloro un rato al teléfono y consigo acabar con su paciencia hasta que grita “Calma! Vai dar certo” Y sinceramente espera que salga bien, más que nada por su tranquilidad mental y su paciencia. Porque yo también merezco la suerte de las chicas de las películas y los libros.
Pero, bueno, esos días ya casi han acabado y, afortunadamente, mis ciclos son jodidamente largos (más de 40 días). Va siendo hora de empezar la operación de belleza de cara a verano: rayos uva, cejas, uñas, tinte y, sobre todo, dieta. Tengo que bajar en un mes un kilo y medio, hasta los famosos 50. Y empezamos mañana. La dieta y los uva me exigen constancia, que remedio.
Menos mal que sólo tenemos esos días de vez en cuando, porque mis hormonas son realmente pavorosas, cumplidoras de todos los estereotipos habidos y por haber. Como algún día me quede embarazada, en esos 9 meses me dejan, seguro. En fin, voy a volver a poner Lisbela e o prisioneiro y a llorar un poquito. Durante la película siempre me enamoro de Leléu y sufro con Lisbela. Sobre todo porque, si yo fuese Lisbela, me habría enamorado del mismo hombre. Es mi tipo de hombre. Además, lo que me recuerda Selton Mello (o sea, Leléu) en esa peli a mi Hombre Perfecto… Ay, creo que voy a volver a llorar.
MUSIC OF MY LIFE – Time is ticking out (The Cranberries – Wake up and smell the coffee)
