Llamada de emergencia. Crisis existencial. ¡Me he encontrado con Chico Morbo y ni siquiera me ha parecido mono! Ya había tomado el café, así que no podemos achacarlo a estado de sopor e inconsciencia mañanero. Además, había dormido bien. Tita Pau se echa las manos a la cabeza mientras grita “¡¡¡No, él otra vez no!!!” Sí, estoy sufriendo una recaída enamoradiza con el hombre de mi vida. No quería contárselo a Tita Pau, pero me conoce demasiado. Le lloriqueo a la Baby en la oficina “Tía, que ni siquiera me parece guapo” “¿Y
quién es el otro?” “¿Otro? ¿Qué otro?” Finjo que me agobia el trabajo, mientras no doy pie con bola. Ay, no, otra vez no, que ya me tenía que haber quedado claro a estas alturas de la película que no tengo nada que hacer y que lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. Una esperanza se abre paso en mi mente, This is Sparta. No, this is Sparta no, esto lo que es es el maldito infierno transformado en un eterno día de la marmota.
A ver, Chico Morbo, ¿por qué ya no me gustas, si eres mi tipo (más que el otro)? Moreno, alto, buena planta, aire de cabroncete, estilo impecable, un tío, sino guapo, muy atractivo. ¿Y si me concentro? Me gusta Chico Morbo, me gusta Chico Morbo, me gusta Chico Morbo… No funciona. Otra llamada de auxilio con respuesta clara por parte de otra interlocutora diferente. “No sé quien es él, pero te puedo poner fecha al cambio de mentalidad. ¿Te la digo?” No, demonios, no. ¿Pero tan transparente soy? ¿Tanto me cala todo el mundo?
Vamos a ver, que en 28 años no me he enamorado… Respuesta a coro: “¡Y una mierda! Que no nos lo quieras contar no significa que no” (menos Tita Pau, claro, a ella sí se lo he contado) Si la situación no ha cambiado en nada, y eso es una verdad como un templo de grande. Si se pudiese decir que ha cambiado sería a peor. Y a Chico Morbo le tengo al lado, narices. Que era como una especie de comodín para tener los pensamientos sobre seres masculinos ocupados.
Pánico. No me le quiero encontrar y darme cuenta de que me hace el mismo efecto que encontrarme con una piedra. Más que nada, porque me doy cuenta de que el hueco que tenía en mi cabeza ya se ha llenado. Obviamente, me lo encuentro en todos los lados. A lo mejor es que algo me ha afectado al cerebro, igual es enajenación mental transitoria. Necesitaría dormir un poco. Pero ya se acabó agosto y librar por la tarde. Y sé que me le voy a encontrar.
Así que, cuando todo está tranquilo, mi corazoncito se las apaña para complicarme la vida. Por lo visto, mi inconsciente nació para las telenovelas. Mi parte consciente sólo quiere una vida tranquila. ¡Lo juro! Lo último que me hacía falta era un lío descomunal en la cabeza
¿Alguien podría matar a Cupido? Gracias
MUSIC OF MY LIFE – It’s your life (Lenny Kravitz – 5)
ya si funcionaba. El tío te evaluaba, te sonreía, hacía ademán de levantarse mientras te pegaba un repasón y, entonces, tú, así como casualmente, como quien no quiere la cosa, te apartabas un inexistente pelo de la cara. Y él se quedaba mirando la mano con el anillito de marras y… se volvía a sentar. Porcentaje de éxito del 100%, iba en el tren tranquilita, leyendo y oyendo música sin que me molestasen más que las viejillas. Desgraciadamente, con las viejillas la alianza surte el efecto contrario. Las atrae como la luz a las polillas. Pero, en fin, como daño colateral no es tan espantoso.
as lecturas en portugués que tenía aplazadas sin fecha. Y releer Macunaíma, que me encantó, y ahora que ya tengo el portugués a nivel nativo, pues como que lo voy a entender mucho mejor que cuando lo leí, que fue mi primer libro en portugués. Y tengo a Baudelaire en francés pendiente. Y mi ebook que no llega, ¡jo!
ón. No sé qué demonios transmitiré yo para que todos me vean como “la otra”. Las voces sensatas a mi alrededor me dicen que la culpa es mía por fijarme siempre en los chicos con pinta de macarras, porque tienen tendencia a serlo de verdad. Las voces animosas dicen que no me preocupe, que es porque me ven divertida, alegre, más ligera que una mujer seria, que es lo que buscan.
os de mi vida. Hacía calorcito, yo lucía mis shorts, e, increíblemente, Hombre Perfecto estaba allí y me miraba con interés, lo que no estaba nada mal. Y yo allí, bailando y pasándomelo de maravilla y él que se acercaba y me cogía por la cintura. Todo perfecto, como si fuese un sueño… más que nada porque lo era. Y, no sé como, pero de repente estaba a solas con él, ý el tío estaba en calzoncillos, y tenía un cuerpazo que no veas, mejor que el que tiene en la realidad, la verdad, y yo anticipando que iba a haber acción y de repente… De repente de la nada salía mi jefa y me preguntaba si iba a ir a trabajar por la tarde. No me jodas, si iba a ir a trabajar por la tarde, ¡pero si estaba en el Carnaval de Salvador de Bahia! ¿Qué hacía ella allí y como iba a ir a trabajar en Salvador? ¿Dónde?
do tu propia paz contigo misma y con la humanidad que te rodea (poco más y me despido de los compañeros llorando y diciendo que les amo a todos), vuelves al ambiente estresante de siempre y, mientras en estado de shock intentas digerir todo el trabajo que se ha acumulado y se amontona encima de tu mesa en tan pocos días, alguien te dice que todas tus esperanzas amorosas se han frustrado para siempre. La noticia era una falsa alarma, menos mal. Pero todavía no me he repuesto del todo.












