El loco mundo de la Mave

"I give you back my voice from the womb; my first cry it was a joyful noise"

La lengua de Shakespeare y el paso de los años en un patito feo 30 Agosto 2009

Archivado en: Mave y el Mundo — Mave @ 21:31
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Yo hubo un día en que chapurreaba inglés. Lo juro. Fui incluso a clases particulares una porrada de años y llegué a prepararme para el advanced, que suspendí por casi nada (me quedé a nada de puntos, tenía que sacar 60 y me quedé en 58, y fue por el speaking). Cuando entré en la empresa, tuve que hacer un listening de esos y no lo hice tan mal. Lo entendía y todo, y fui capaz de contestar a todas las preguntas menos una. Tan mal no lo debí hacer cuando pasé a la siguiente fase.

Reconozco que nunca me gustó, como el francés, ni le puse interés, como al portugués. Pero, coño, hasta el viernes, si hubiese tenido que redactar el curricu@stars and stripeslum otra vez, hubiese vuelto a poner “inglés – nivel medio” pensando que, más o menos, decía la verdad. Reconozco que nunca he ido a Inglaterra y que en mis encuentros con nativos me había defendido bastante bien, si entendemos por bastante bien conversaciones como “Guggenheim? Ah, yes yes, you go from here, and in Moyua you turn righ, righ to Iparraguirre. Iparraguirre, understand? There straigh ahead, straigh ahead, you see it, understand? You see the building. The Gugghenheim. It’s gray” (todo esto acompañado con gestos como para aparcar un avión) o el mítico encuentro con la pareja galesa en Lisboa, donde fui capaz de explicarles en inglés como se llegaba al zoo, hablar sobre maternidad con ella y de política con él, y me entendieron perfectamente. O la pareja canadiense de mochileros que conocí enVaradero sobre la que estuve media hora hablando sobre Sitgesy la Costa Brava. Vamos, que yo me creía que hablaba inglés. Aunque la Veci, que habla más inglés que yo, ya me había advertido que no hay nada como ir a Londres e intentar entenderte con los dependientes de Harrod’s para darte cuenta de que no tienes ni guarra de inglés. Aún así, yo confiaba en mi don de lenguas, en que me resulta extraordinariamente fácil aprender idiomas y lanzarme a hablarlos. Es cuestión de oído, directamente relacionado con el don de oír una canción y ser capaz de repetir la melodía casi por entero cantándola sin equivocarme en más que dos o tres notas. Eso sí, para trasformarlas en notas en mi cabeza y transportarlas a una partitura soy negada. Me cuesta hacer procesos abstractos. Pero eso es otra historia.

Pues el otro día, tratando de hacer un pago por internet con una cliente en el banco, nada, que no había manera. Y me decido a contactar vía mail con la empresa para decirles, en educado, que su página es una full y que, como no hay huevos a hacer el pago, que me lo hagan ellos. Dios mío bendito a la hora de redactar el e-mail… Bueno, descubrí que mi vocabulario se reduce a un verbo (do) y una palabra (thing) Obviamente, nadie en la ofi tiene un diccionario de inglés   . Coqueteé con la idea del traductor del google, pero, ¡qué cojones!, a mí no me ganan unos ingleses, ya pudieron con la Armada Invencible, no van a poder conmigo. Vamos, que el email yo creo que no me quedó tan mal. Me emocioné y todo. Después estaba tan animada que, ya puestos, le hubiese mandado otro e-mail a la reina de Inglaterra para pedirle que nos devuelva Gibraltar y las Malvinas a Argentina. Me contuve.

Y al día siguiente me llegó la respuesta. El inglés de atención al cliente, todo flemático y todo educado él, me decía que no me había entendido nada de nada, y que a ver que quería. Mandaros a la mierda, hombre. Si ofrecéis un servicio internacional, hablad mi idioma, que cuando venís aquí de vacaciones tampoco habláis una palabra de español y os atendemos como buenamente podemos, coño.

En fin, va a ser cierto que todo español tiene incapacidad genética para la lengua de Shakespeare…

Por otro lado, curioso que después de tres años, peña que me conoce de toda la vida no me reconozca. Yo no me veo nada cambiada. He adelgazado, sí, pero sólo 5 kilos, vamos, que tampoco es un cambio radical. Llevo mechas, pero el tono de pelo es más o menos el mismo. Me miro en las fotos y me veo exactamente igual que hace tres años. Bueno, exactamente igual no. Los años me han dado unas pequeñas arruguitas imperceptibles todavía salvo que te las mires con gesto de maníaca en la comisura de los labios y en la de los ojos, a las que ahogo puntu@210248almente todas las noches en antiarrugas y algo de celulitis, que no se va la muy perra (¡¡¡horror!!!) Pero por lo demás estoy igual.

Pues esa gente que no reconozco tiene tendencia a lanzarme miradas apreciativas. Y eso es toda una novedad para mí. Me explico. He sido una niña fea. Demasiado alta, demasiado delgada, vestida demasiado a la moda (y eran los ochentas), con gafas de culo de vaso y, gracias al ojo vago, con parche en el ojo durante dos años. Me convertí en una adolescente fea. Engordé (pesaba 20 kilos más que ahora), pero sólo de cintura para abajo (una 44 de pantalón y una 36 de camiseta), totalmente plana, con problemas de acné, adicta a la ropa ajustada y al maquillaje extremado y cortes de pelo horrorosos (todavía no había descubierto a mi peluquero del alma, ni Sephora, ni todas mis marcas de ropa estrella) Luego, fui una universitaria del montón tirando a fea. Demasiado seria (como iba a ser abogada, adoraba ir de traje), buscando la armonía con mi pelo sin encontrarla y algo extravagante los fines de semana. Además, tenía novio formal.

¿Qué pasó después? Empecé a trabajar y a tener dinero, me independicé, me acostumbré a ir por ahí sola y a ser autosuficiente, lo que me dió un nuevo aire de confianza. Encontré mi color y mi corte de pelo, me convertí en una persona a la que los demás piden que les maquillé (con lo cual, no lo debo a hacer tan mal), empecé a preocuparme por mi aspecto, y renové totalmente el armario. Adelgacé 5 kilos gracias a dejar las pastillas anticonceptivas y los antidepresivos. Mi pecho alcanzó una curiosa armonía, que aprendí a rematar con el wonderbra y a disimular con minifaldas y tacones muy altos para que se fijen en mis piernas (mi punto fuerte) Sí, algo sí que cambié, pero no tanto. Sobre todo a nivel de autoestima. Y empecé a observar que, aunque yo pasase de ellos, los tíos se fijaban en mí. Yo creo que, sobre todo, fue un cambio interno. El empezar a pensar en mí con más cariño y el tener más confianza en mí misma. ¿Le ponemos fecha? Verano de 2006. Hace 3 años.  

Entonces le digo a Tita Pau, ¿Pero tú de verdad crees que soy guapa?. Y ella, que es sincera a saco, me dice que guapa-guapa, no, pero que tengo un algo muy atractivo, y que si no triunfo más es porque soy demasiado exigente. Eso es verdad. Y me encojo de hombros y le digo que qué más dará, que tiene novia. Entonces me recuerda que tendré que mirar quien puede más de las dos. La consigna: This is Sparta. Vale, this is Sparta. Veremos que se puede hacer.

Así que, por lo visto, lo del cuento del Patito Feo era verdad. Había esperanzas. Mi abuela no tenía que haber llorado tanto cuando era adolescente pensando que me iba a quedar como un monstruo para siempre. Siempre hay esperanzas. Y, por lo visto, el cambio empieza por dentro. Por encontrarte contigo misma, estar encantada de conocerte, gustarte y aceptarte, hacerte la mejor amiga de ti misma yconfiar en que tú puedes con todo. O a lo mejor, simplemente es que, como el buen vino, hay gente que mejora con los años

MUSIC OF MY LIFE – Another brick in the wall (Pink Floyd)

 

Los últimos de Filipinas 9 Diciembre 2008

Archivado en: Mave y el Mundo — Mave @ 21:58
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Soy una antigua, me he dado cuenta. A mis 27 años, estoy totalmente desconectada de las generaciones posteriores, noto más diferencia con los chavales de 23 que con la generación de mi madre. No sé que tuvieron los inicios de los ochenta, o si fue la LOGSE,  o que coño ha pasado después, pero esto es el despiporre. Así que aquí estamos, los últimos de Filipinas. Y a mucha honra.

Voy a generalizar, voy advirtiendo. Por mi experiencia personal (amigos, compañeros, conocidos y un largo etcétera) la mayor parte de mi generación se encaja en esta descripción. El que no se sienta identificado, lo siento.

Soy de una generación que adoramos las marcas y los chismes tecnológicos. Y los adoramos porque NOS COSTÓ MUCHO TENERLOS.99 Mis primeros vaqueros de marca llegaron a los 14 años, cuando mi madre estuvo total y absolutamente segura de que no crecería más. Yo he regalado vaqueros de marca a un bebé, para que veáis como cambiaron las cosas. Por eso, soy capaz de gastarme un pastón en unos vaqueros de marca. Pero también les doy un valor especial, vamos, que si a la de dos días se me estropean, no me encogeré de hombros, no, sino que maldeciré, gritaré, me daré de cabezazos y miraré mi tarjeta con preocupación, pensando que que compra tan tonta. Con los chismes tecnológicos, tres cuartas de lo mismo, sólo que no los tuvimos porque NO LOS HABÍA. Sí, crecimos sin móvil y sin internet. Y, aunque parezca increíble, fue muy sano.

Somos bastante “espesos”, nos cuesta banalizar. Sobre todo en materia sexual. Creemos en los valores, tenemos una mayor filiación política y/o social. Somos bastante románticos. Nos queda algo del perdido espíritu de la generación que corrió delante de los grises y contra la dictadura. Sabemos quien fue Franco, en que bando de la guerra lucharon nuestros abuelos. Nos remuerde la conciencia por no soltar de vez en cuando algún euro para los que están en peor situación que nosotros, así que, al final, algo hacemos por lavar conciencias. Porque las tenemos. Sabemos, también, lo que es el sexo sin amor, y hemos caído alguna vez en él, no lo vamos a negar, pero seguimos por las esquinas a la búsqueda de la media naranja. Y la media naranja tiene que tener algo más que un culo prieto y un coche molón.

Hemos sido hedonistas, pero no gilipollas. Cuando tocó estudiar, estudiamos, pasamos por las universidades masificadas y, el que no, se fue al FP. Y nos desesperamos en la cola del INEM y haciendo cursos para rellenar curriculum. Veíamos algo más allá que la próxima juerga. Teníamos planes. Y sueños.

Creíamos en nosotros. Creíamos, en su día, en los Reyes Magos. Salimos a la calle para pedir que ETA dejase de matar cuando lo de Miguel Angel Blanco. Y seguimos yendo a concentraciones, creyendo todavía que podemos hacer algo. Discutimos mucho. Aprovechamos la adolescencia para esa rebeldía sana contra tus padres que te lleva a hacerte persona. Pero, hoy en día, que nadie se meta con papá y mamá, que son sagrados. Al final, creamos buen rollo. Leímos lo suficiente para saber quien era Momo y nos tragamos todas y cada una de las novelas de Arturo Pérez Reverte. Ir al cine era la leche, y lo planeabas durante semanas. Por eso, todavía hoy, cuando se apagan las luces del cine, nos quedamos con la boca abierta.

Tuvimos conversaciones largas, de las de verdad. Y discutías con tus amigos de religión, de política, de homosexualidad, de todo. Tanto que, a veces, hasta te enfadabas. Buscábamos, y segúimos buscando, la individualidad dentro del grupo, el valor del individuo. Aprendimos a respetar las diferencias y la homogeneidad nos daba grima. Nuestra mayor idea de homogeneidad era llevar la misma camiseta todos en fiestas.

¿Y qué decir de las fiestas? Las fiestas no eran sólo emborracharse, había muchas, muchísimas cosas que hacer. Había conciertos, venía la feria, había verbenas, los puestillos de venta ambulante… Te tirabas meses esperando a que llegasen. Y claro que bebías, no seamos hípócritas, pero eso no era todo.

Y hoy hablo con gente más joven y me parece que viven en otro mundo. No sé si será mejor o peor que el que me tocó, pero está claro que yo no me hubiese encontrado cómoda en el suyo. Me siento feliz de ser lo que soy: una de los últimos de Filipinas.

MUSIC OF MY LIFE – This love (Banda Eva – Axé Brasil 2005)

 

El paso del tiempo 7 Septiembre 2008

Archivado en: Amor, Simplemente Mave — Mave @ 16:14
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Me he acostumbrado al pasar del tiempo y a los cambios que, imperceptiblemente, se han producido en nosotros dos. Cambios que, al llegar tan poco a poco, ni he advertido hasta que me ha dado por revisar viejas fotos y recuerdos.

Si, los años pasan, nos hemos hecho mayores, si se nos puede calificar de jóvenes es porque, gracias a la publicidad, la juventud parece ue dura eternamente. Hace años, y no tantos, ya nos hubiesen calificado de “señor” y “señora”, pasándonos a la categoría de la edad mediana. Aparecieron las canas, las entradas, la celulitis, los cambios en el modo de vestir, las responsabilidades, la barriguita, la cierta paz… Frente a los ojos del otro, hemos crecido tan poco a poco que se necesita el recuerdo de los años atrás para darse cuenta.

Me parece que era ayer cuando era pequeña y las personas de treinta años me parecían viejos, viejísimos, ancianos decrépitos casi. Y aquí estamos. No me imaginaba que llegaría, y menos que sería así. Como nos ha sorprendido la vida… Y ahora defiendo la juventud de los de cuarenta, por verme avanzando poco a poco, inexorablemente.

Y mirar atrás es ver el rastro de nuestras pisadas en la arena. Los días siguen pasando y, bueno, la vida no está tan mal. Hasta con los cambios me sigues gustando como ayer. No pierdo la confianza. Y a tu lado me siento otra vez de vuelta a la adolescencia. Eso está bien. Es bueno y es mágico. Porque la edad no es más que un estado del alma.

Y, si bien no es más que un sueño, me veo ya mayor, ya jubilada, a tu lado. Porque, ¿sabes que quiero ser de mayor? Tuya, como lo soy ahora. Porque sé que, independientemente de mi edad, me seguirás haciendo sonreír, sentirme joven, viva, niña, despreocupada. Y sé que, así como me enternecen ahora cada uno de tus cambios, me seguirán enterneciendo, así pasen los años. Y el paso del tiempo sólo nos hará más próximos y más cómplices

MUSIC OF MY LIFE – Dígale (David Bisbal – Corazón Latino)

 

Traje y corbata 6 Agosto 2008

Archivado en: Mave y el Mundo, malditos hombres — Mave @ 15:26
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“¿Te has dado cuenta de que, últimamente, te fijas en los hombres que llevan traje y corbata?” No, no me había dado cuenta. Pero callo ante lo obvio. Es cierto, me fijo en los hombres que llevan traje, o polo, o camisa. Creo que es la desviación profesional, el pasarme el día rodeada de hombres vestidos así ha tenido que ser, que me parezca ahora lo más natural. O eso espero.

 

Si no es desviación profesional, el tema me da miedo. ¿Han dejado de gustarme los hombres arreglados, pero informales, ese toque bohemio que tanto me gustaba? ¿Y lo siguiente que va a ser? ¿Teñirme de rubio y comprarme un delantal? ¿Buscar una pareja que sea abogado (y no sabéis lo aburrido que puede ser un abogado, y hablo por experiencia, aunque trabaje en la ofi, soy abogada) en vez de dedicarse a algo creativo? ¿Caer en los clichés y los estereotipos pequeño burgueses? ¿¿¿Casarme???

No, no, no, no, no, esto no me puede pasar a mí. No soy del tipo de mujer que ha nacido para tener chalet, hijos y perro. ¿Os he comentado alguna vez que no me gustan los perros? Y, además, tengo alergia a las urbanizaciones de chalets. Debe de ser que el campo me está trastornando. Ya sabía yo que tanto tiempo lejos de la ciudad no podía traer nada bueno, me estoy volviendo conservadora, Dios, de esta acabo yendo a misa y votando al PP, tienen que trasladarme antes de que acabe loca.

En fin, voy a calmarme. Supongamos que sólo se debe a que mis chicos bohemios de toda la vida van cumpliendo años y comienzan a asentarse, a vestir más serios, y eso no les hace perder encanto. No por eso se vuelven convencionales. Debe de ser que todos maduramos y crecemos, y uno no puede ir vestido de adolescente toda la vida, ¿no?

Esperemos que sea eso… Reconozco que luzco bien con vestido de señora elegante al lado de un hombre de traje y corbata, si quiere llevarme a cenar a un sitio elegante. Puedo sacar las perlas del armario, hacerme un moño y sacar el bolso bueno. Y colgarme de su brazo y ser frívola, educada y señorita, sólo por una noche. Pero es divertido por una noche nada más. Como el Carnaval, que sólo es tan increíble porque es una vez al año, de contínuo perdería su gracia. Y un hombre de contínuo con traje y corbata también perdería la gracia.

Por cierto, y viendo a ese hombre de la foto de traje, a esa fantasía con patas, ¿hay alguien que no me entienda? Ay, reconozco que George Clooney es otra de mis debilidades…

MUSIC OF MY LIFE – Eva (Banda Eva – 25 anos ao vivo)

 

Creo que necesito ir a Zara… 2 Agosto 2008

Archivado en: Mave y el Mundo, Trapos — Mave @ 15:30
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He estado reflexionando y me he dado cuenta de que necesito ir a Zara. Sí, otra vez. Ayer estaba mirando críticamente mi ropa y he descubierto que no tengo nada que ponerme. Eso me pasa constantemente, mis amigas dicen que, aunque tuviese toda la ropa del mundo, nunca encontraría nada que ponerme. Pero, un avance positivo, esta vez es de verdad, porque ya sé por que. He observado mi ropa críticamente y he llegado a una conclusión: No tengo nada que ponerme porque no tengo nada del estilo que debo llevar. He visto la luz. 

Mi ropa, la que uso normalmente, quiero decir, se divide en tres grandes grupos: traje de chaqueta y similares para ir a trabajar, ropa de no ir a trabajar, o sea, vestidos y camisetas más de adolescente que otra cosa con escotazo y mini, y vaqueros. Y, reflexionando al respecto, he llegado a la conclusión de que, cuando no estoy trabajando, no llevo el look adecuado para mi edad. Eso es, tengo 27 años, podría ser ya una respetable madre de familia, vale, no lo soy, pero debería. Necesito ese look “arreglá-pero-informal” de las celebrities cuando paean a sus niños por el parque. El lady look ese. No puedo tirarme la vida copiando los vestidos que lleva Ivete Sangalo en los shows en versión un poco más tapada para mi vida diaria. Ya tengo una edad. Los vaqueros sirven, pero creo que también necesito camisas, camisetas de canalé y esas cosas. Y blusitas. Y cosas más elegantes. No puedo volver a Colcci. Uy, tarde tarde. Me he comprado otro top, verde escotado atado al cuello y otra mini. Pues, bueno, quizás para una ocasión especial. Tendo que comprar cárdigans de punto y cosas de esas. Voy a ser elegante. Que ya tengo una edad.

He comunicado mi decisión a Tita Pau. Me ha contestado diciéndome si he decidido que ahora voy a imitar a Amy Winehouse empezando por el consumo de estupefaccientes y a ver que me he tomado. Luego me ha dicho que estoy loca, que sabe que tiene que ver con hombres y que, como vaya a Zara y me gaste lo que queda de la extraordinaria, no me vuelve a hablar. Pues se equivoca, no tiene nada que ver con hombres. Bueno, con hombres en general no. Con Hombre Perfecto quizás sí. Un poco. Pero sólo un poco. La decisión, en realidad, es mía

Mis amigas no me entienden. Con 27 años no puedo vestir de adolescente, tengo que cambiar de imagen. Sé que tengo mi punto de razón

Vale, ¿acaso no es normal el preocuparte por como te vean los demás y por tu look? Dios mío, y esta tarde he quedado y no tengo nada que ponerme…

MUSIC OF MY LIFE - Não perça as crianças de vista (O Rappa – Acústico MTV)

 

Canas, bikinis y bebés 21 Junio 2008

Archivado en: Simplemente Mave — Mave @ 17:38
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Tita Pau, mi amiga, me tiene de los nervios. Todo empezó porque fue el cumpleaños de su hijo, nueve añazos ya, y le ha comprado una minimoto de esas, y ahora tiene miedo de que se la pegue. Es normal su preocupación de madre, ya le dije yo que mejor no se la comprase, pero, claro, como todas tiene culpabilidad de madre ausente. En conversación vía msn, le digo que no me creo que el crío tenga ya nueve años, que nos hacemos mayores. Ella me dice “También cumpliría nueve…” Contesto: “Nos hacemos mayores”  En agosto, cumpliría nueve en agosto. Pero ese es un tema que Tita Pau y yo nunca tocamos. Hay cosas que no se hablan ni en la mayor confianza de las amigas. Hay temas que, aunque sepas que están ahí, no se tocan nunca.

Aunque no nos lo creamos, nos hacemos mayores. Creo que las bobadas de adolescente las hacemos a propósito para autoconvencernos de que no somos ya unas mujeres que van paso de la madurez. Veintinueve ella, veintisiete yo, Dios mío. Estamos ya bordeando peligrosamente la treintena. Bromeamos y nos ocultamos cosas que las dos sabemos. Le digo que me teñí el pelo porque me apetecía ir de pelirroja peligrosa por la vida, cuando la verdad es que tenía que ocultar las canas que me trajo la edad y el stress; o que mejor un bikini que tape más porque no soy una exhibicionista, cuando la verdad es que la tripita y las piernas ya no están tan firmes como en el pasado. Ella me dice que ya no va tanto de fiesta porque está en una fase lectora profunda, cuando la verdad es que se siente la abuela del bar. Esas cosas.

Y, de repente, me sorprende llorando. Apago la webcam, esperando que no se haya dado cuenta. Si hay algo que le envidio a Tita Pau es el hecho de ser madre. Más que su trabajo estupendo, más que su guardarropa, más que su móvil de empresa. Supongo que es la edad, el reloj biológico me está matando.

Otro aliciente más al hecho de cumplir años.  Voy camino de ser vieja amargada y loca rodeada de gatos

MUSIC OF MY LIFE – Te mentiría (Jere)

 

El patito feo 15 Junio 2008

Archivado en: Mave y el Mundo, malditos hombres — Mave @ 21:16
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Erase una vez Mave a los 14 años, recién empezado el instituto. Cuando Mave era una niña gorda, y llena de complejos. Demasiado poco guay, gorda, con gafas y todos los obstáculos para ser popular. Fui un Patito Feo, la Betty la fea de turno. Y con orgullo. No me he vuelto cisne, estoy mejor, pero tampoco para echar cohetes. Hombre, mucho mejor tipo sí, pero para guapa asumida hay que nacer. Y yo no valgo. Hoy, 13 años después, miro para atrás. No, no está tan mal ser el patito. El patito acabó yéndose a la cama con uno de los guapos reconocidos del instituto (hoy es el día que pienso que tan guapo no era,desde luego, y, hoy en día, otro gallo cantaría) y se dió cuenta de que en esta vida todo es actitud. El patito hoy es un pato grande al que los años le han hecho capaz de volar y emigrar, reírse y completarse. Un pato que sabe jugar a femme fatale, aunque no tenga todas las armas. Eso sí, muy de vez en cuando, que tampoco es que sea una faceta que me guste. El patito es un pato hecho y derecho, que dice que, coño, los patos también tenemos derecho a existir. Un pato feliz, con estanque en alquiler, esperando encontrarse con el cisne, para que él se dé cuenta de que las hembras de cisne son mucho más aburridas. 

El patito a veces toma control de mí,en forma de inseguridades, pero el pato mayor es mucho más sabio. Entonces, el pato se riza el pelo, mete barriga y saca pecho y pasea por la Gran Vía tomando control de los que giran la cabeza cuando pasa. Y se dice que no está tan mal. Que se jorobe la Betty, que puñetera falta que hacían transformaciones chorras.

MUSIC OF MY LIFE – Me enamora (Juanes)

 

Vieja 2 Junio 2008

Archivado en: Mave y el Mundo — Mave @ 21:04
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Me han vuelto a echar más años de los que tengo. Otra vez. 33 o 34 esta vez. O sea, 6 o 7 más. Me traumatiza. Me traumatiza mucho. De verdad que yo hago lo posible, me cuido y tal. Y no veo tanta diferencia con mis amigas. ¿Será por lo de vestirme más seria para ir a trabajar? ¿Será…? ¿Por qué será? No lo sé, pero me deprime. 

Menos mal que luego, cuando hablo, todo el mundo dice que parezco una cría pequeña…

MUSIC OF MY LIFE – Vertigo (U2)

 

Y me siento… 28 Mayo 2008

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A veces me siento como un hámster atrapado en una rueda sin fin.

Afortunadamente, os tengo para volar y desplegar mis alas. 

Creo que no lo agradezco lo suficientemente a menudo…

Es genial que, cuando todo el mundo te ha echado fuera del mundo, te sientas más feliz, más mujer, más realizada, más completa, más positiva, más mejor que nunca.

Ya era hora.

En palabras ajenas:

Y que ya tengas cumplidos los veintisiete… ¡¡¡Bruja!!!

En palabras ajenas que hago propias: Sereno é quem tem a paz de estar em par com Deus (Los Hermanos – Morena) … ¡¡¡y es que eso se nota!!! Que culpa a gente tem de ser feliz? (Skank – Tão seu)

MUSIC OF MY LIFE - Extra (Cidade Negra - Acústico MTV)

 

Para vestir santos… 14 Mayo 2008

Me tiene medio mosqueada el tema de que hasta mi jefe nuevo, que no me conoce casi, me haya soltado la frase de que “a esta niña no la casamos”. No porque me haya dicho eso, sino por lo rápido que se ha dado cuenta de que lo que yo llamo “carácter”  otros lo llaman “mal genio de narices”. Yo es que soy bastante benevolente conmigo misma.

Pero luego resulta que va un tío y te mira así como bien, y el tío también está bien, y tal, y te dices, coño, que no soy tan terrible, que, vale, como comercial le he mostrado mi mejor cara simpática pero, al principio, cuando quedas con un chico, también eres así, ¿no? Al fin y al cabo, también estás de comercial: en este caso, vendiendo un producto del banco, cuando quedas con un chico, vendiéndote como futura esposa y madre de tus hijos y vamos que son 27 ya y tengo reloj biológico.Siempre he sabido que no soy guapa, no hace falta que me lo diga nadie. Tengo espejitos en casa y, pese a que sin gafas no vea excesivamente bien, a veces me las pongo y tal. Ni tengo un cuerpo de la leche que me salve. Vamos, que no hago llorar a los niños por la calle, pero más o menos del montón y punto. Pero me cuido, por dentro y por fuera. En resumen, no me considero tan mal partido. Vale, yo no sería mi pareja, pero es que soy bastante exigente. Hmmm… de acuerdo, mucho.

 

Por un lado, que conste, yo NO quiero casarme, ni tengo urgencia por ello. Lo único que me atrae de las bodas, además de las interminables sesiones de peluquería y estética, es, obviamente, el vestido. Pero, si me dejasen hacer un día el paripé con el vestido, me valdría igual. Lo demás, empezando por la despedida de solteros, siguiendo por el “que se besen” coreado por un montón de desconocidos que no sabes por qué coño están en el banquete de bodas y terminando con tus parientes medio borrachos bailando el chiki chiki en la discoteca del restaurante, me parece de un cutre de asustar. Y eso por no entrar en más detalles. Pero que una ya está entrada en años y el pack, además de con canas (horror, el otro día me encontré la TERCERA en dos meses; voy a tener que pensar seriamente en teñirme), celulitis, responsabilidades, stress, tareas domésticas, arrugas y otras maravillas varias que nos trae la edad, viene con reloj biológico, bodas de primas-amigas-conocidas-y-demás y con esas tías abuelas encantadoras que te miran con cara de preocupación y te dicen: “Mave, ¿y el novio?” “No tengo tiempo para eso. Bastante tengo con la tarea de parecer que tengo eternamente 15 años, estudiar, trabajar, hacer de ama de casa y ocuparme de la familia y amigos a varios kilómetros de distancia. Por cierto, ¿os dije que me he comprado un coche yo sola, de mis huesos, sin préstamo ni nada, y llego a fin de mes e incluso ahorro pagando un alquiler que, para ser un pueblo donde Cristo perdió la bota, parece que mi pìso está en el centro de Madrid?” “Ah… ya…. pues… pues que bien, ¿no?” Y te miran con cara de conmiseración. Y sabes que piensan que una de dos, o eres lesbiana, o vete a saber que tendrás para no poder pescar a ninguno… Por no hablar de abuelita… ¿Por qué será que no quiero hablar por teléfono con ella? “Abuelita, ¿qué tal? Ya me hicieron fija, ¿sabes?” “¿Y ya te has echado novio?” “No, abuelita, no. Pero, por si no me has oído y tal, tengo contrato fijo en el trabajo, ¿sabes? En el país de los eternos contratos temporales, yo soy fija” “¿Y cómo no te has echado novio? ¿Sabes que prácticamente todos tus primos viven con sus parejas?”

En fin…

[OFF-coño, en "El hormiguero" sale hoy ni más ni menos que mi padrino de promoción de la universidad: Carlos Sobera. No, no hice un curso de estos de CCC, hice derecho en una de las universidades de más prestigio del país. Joder, pudiendo haber tenido a Patricia Botín o a alguien del estilo... Vale, vuelvo al tema]

Empiezo a sospechar que me quedo para vestir santos. Me convertiría en la Tía Mave si no fuese porque ni eso: soy hija única.

Y pensar que me preocupe esto en la semana del mayor stress laboral de la historia…

Creo que voy a necesitar un amor de verano en vacaciones para que se me quiten las tonterías de la cabeza un par de meses. Por lo menos, hasta la próxima vez que me llegue otra invitación de boda para “señorita Mave y acompañante” y tenga que pensar a ver si alguna de mis amigas querrá acompañarme, más que nada por no presentarme sola

Para mí que la culpa es de los hombres, que tienen mal gusto…

MUSIC OF MY LIFE -Caballo de cartón (Joaquín Sabina – Ruleta rusa)