Sorry, es que estoy en esos días ñoños que me dan de cuando en cuando…
Por eso, pues, no sé, hablamos un poquito de amor, ¿no? Porque es bonito y tal.
Es curioso como la gente se enamora. Hasta esta vez había sido un poco a poco, con fases. Primero el chico te parecía que estaba bueno, luego era mono, luego parecía simpático y tal y luego te enamorabas. Todo por fases. Te ibas haciendo a la idea así, poquito a poco, y pasaban semanas hasta que te reconocías enamorada.
Por eso yo no creía en los flechazos, el amor a primera vista y las almas gemelas.
Demasiado para mi mente racional.
Hasta que nos miramos, claro. Sí, vale, reconozco que ya antes me parecía mono y que estaba bueno y que me parecía simpático, pero sin más. Ni era el momento para el amor, ni la persona adecuada, ni nada por el estilo. En mala hora nos miramos, ¿verdad? Un error eso de mirarnos a los ojos. Luego yo bajé la vista, sonreí para mí y ya… Ya estaba. No me quedó más remedio que empezar a creer en los flechazos y cambiar los conceptos que tenía sobre el amor.
Segunda idea que yo tenía y tuve que abandonar: que el amor puede ser medido, analizado, diseccionado y escogido. Si, hasta entonces, era lo que había hecho, tenía que ser así. Uno, un día, se sentaba y se preguntaba por qué estaba enamorada de aquel tipo, si tenía este defecto, o el otro, o tenía novia, o era un vago… Y, entonces, te dabas cuenta de que era un error, porque los había mejores y, plof, a explotar los globitos de colores, unos días de amargura y borrón y cuenta nueva. Fácil, racional, simple.

Hasta que nos miramos, claro. Sabía demasiadas cosas inconvenientes de él cuando nos miramos, no defectos-defectos, pero sí cosas que no iban conmigo. Y no fui capaz de medirlo, de analizarlo, de desecharlo, de explotar los globitos de colores. Sólo aceptarlo y pensar en adaptarme. Porque, por lo visto, cuando se ama de verdad, el yo pasa a un segundo plano.Y eso para mí es nuevo. Es nuevo que, después de que, desde que tengo uso de razón, lleve deseando sentirme una gran profesional, ascender, ser brillante en mi carrera, y ahora no me importaría, si fuese necesario, sacrificar todo para dedicarme a ser esposa y madre. Miau. Por no hablar de los celos, de las otras. Los conocía, sí. Pero los conocía desde la ira, no desde el dolor. Demasiado nuevo, frustrante y doloroso.
Nunca había sentido tanta alegría sólo por amar. Eso también es nuevo. Amar era bonito, sí, pero te sentías feliz por los agasajos, por los mimos, por las mañas. No te sentías feliz y dabas gracias porque un día más él existe y se te permite amarle.
Y aquí estamos, con todos los conceptos deshechos y tirados por el suelo, construyendo una nueva realidad, aprendiendo que en el amor siempre somos aprendices. Y que el cerebro queda al lado cuando el corazón toma el timón y que nadie es lo suficientemente fuerte para resistirse a dejarse llevar por él
Bajando los ojos de nuevo y sonriendo para mí, dispuesta a decirte alguna estupidez, como, por ejemplo, te amo.
MUSIC OF MY LIFE – Tá vendo aí (Banda Eva -25 anos ao vivo)