El loco mundo de la Mave

"I give you back my voice from the womb; my first cry it was a joyful noise"

10 excusas para gastar y como analizar un extracto de la tarjeta 31 Agosto 2009

Archivado en: Mave y el Mundo, Trapos — Mave @ 22:32
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Mave educa y entretiene de nuevo. En el fondo, tengo vocación docente, pena que nunca hubiese podido dar clases. Y no es porque no me gusten los niños. ¡Me encantan los niños! De hecho, quiero uno. Pero en versión adolescente y en grupo, me acojonan un poco. Puedo lidiar con un adolescente (de hecho, me encanta lo de pegar gritos con ellas a cuenta de los Jonas Brothers por pura solidaridad, hablar de moda y hacer los test de la superpop con ellas, que yo soy un poquito adolescente también), pero no con 25. Así que educo y entretengo vía blog.

Así que, queridos amiguitos y amiguitas, ¿que sois tan derrochones como yo? Don’t worry, be happy. Voy a daros una serie de trucos para que no os agobie la culpa y sigáis comprando como locos en época de crisis. Yo lo aplico a mi caso (trapos), cada cual que lo adapte al suyo. Así que, cuando os reprochen vuestra última compra, podéis decir cualquiera de las siguientes excusas, que suenan mucho mejor que tener que explicar lo que sientes de verdad por un par de sandalias nuevas.

1. Seamos serios, ¿para qué voy a ahorrar? ¿Para invertirlo con los intereses al 1% y encima ahora Zapatero nos quiere subir la retención de Hacienda? No compensa. Por lo menos, así voy monísima y, ¿quién sabe? A lo mejor coincido con un nieto de Botín y me lo ligo, que es mucho mejor inversión, ¿o no?

2. Amancio Ortega también tiene que vivir de algo, ¿no? ¿Pero ese señor no te da pena? Además, yo lo hago por la industria. Estoy reactivando el sector textil

3. Tenía un mal día. O como o compro. Y si como, tendré que comp@jamie  nelsonrar mucho más, porque no voy a caber en nada de lo que tengo.

4. Me tiro tantas horas en la oficina que me he planteado llevarme un colchón y un camping gas y mudarme al archivo más de una vez. Veo a mi jefe mucho más que a cualquier miembro de mi familia. Entonces, para una tontería que me compro con lo que me pagan, ¿me vais a decir algo? ¿Sabes lo que me cuesta ganarlo?

5. No querrás que tu hija vaya hecha una zarrapastrosa, ¿no? A ti que siempre te han conocido por lo elegante que eres, que va a pensar la gente. ¿Cómo que una camiseta de Herkovitz con una calavera no es elegante? Definitivamente, no entiendes de moda.

6. No tenía nada que ponerme. No podía ponerme ese vestido, lo lleve a la entrevista que no me cogieron. Trae mala suerte. ¿El otro? Ese es que ya me lo han visto puesto. Ya sabes que hay momentos en la vida en que todo es imagen…

7. ¿Esto? Pero si esto lo tengo hace mogollón de tiempo. Me lo habéis visto miles de veces. Lo que pasa es que no os acordábais (mi favorita)

8. El traje marrón estaba para tirar. Y es ropa para el trabajo, no la compro para mí, si por mí fuera no lo había comprado. Y no tengo trajes. ¿Otros 5? Pero ninguno de ese color. Además, ¿no querrás que vaya siempre con el mismo traje? ¿La camiseta y el jersey? Ah, es que no tenía nada que le pegase.

9. Estaba tan rebajado que, realmente, era más perdida de dinero no comprarlo que comprarlo.

10. Ya sé que no me lo voy a poner casi, pero, ¿a que estoy guapa? ¿A que sí? (morritos)

Y ahora os voy a enseñar a no sentiros culpables cuando llega un extracto de tarjeta. Partimos de dos premisas básicas: lo que se paga con tarjeta de débito no cuenta y lo que se paga en efectivo, tampoco. Sólo cuenta la de crédito, la que te pega los sustos a fin de mes. Y se siguen estan reglas básicas:

a) Los regalos no cuentan. No era para ti. Nadie te va a culpar por ser altruista.

b) La ropa para ir a bodas o similar, no cuenta. Si no hubieses tenido la boda, no la habrías comprado, ¿no? Así que te han obligado a comprarlo

c) La gasolina no cuenta. Ni los billetes de avión. No pretenderán que vayas a pie, ¿verdad?

d) Lo que vayas a comprar para llevar en el trabajo, no cuenta. Tienes que estar presentable, es una obligación. Y si, a la vez, te compraste @calculadora antiguaun bikini estupendo, se sigue el sistema 2×1 del carrefour, es decir, lo que cuenta es la prenda más cara (casualmente, siempre es lo del trabajo). Y los bolsos los lleva una siempre al trabajo.Y los zapatos.

e) Maquillaje, peluquería, manicura, perfumes… no cuentan. Tu trabajo es en gran parte imagen, así que nos remitimos al punto anterior.

f) Lencería no cuenta, por más que tengas. ¿O es que se pretende que vayas sin bragas?

g) La comida no cuenta, porque el ser humano tiene que comer. Y los restaurantes son comida, no sólo el supermercado.

h) La farmacia no cuenta, es salud. Y en esto se incluye CUALQUIER COSA que se compre en una farmacia

i) Los hoteles no cuentan. No ibas a dormir en el aeropuerto…

j) Libros, CDs, DVDs… no cuentan. Es cultura, y la cultura es alimento para el espíritu.

k) Souvenirs no cuentan, que algún recuerdo te tienes que traer de los viajes. Y sí, si estoy en Barcelona y voy y me compro un vestido, es un souvenir. Cuando me lo ponga, fijo que me acuerdo de Barcelona.

l) Cualquier cosa comprada por una necesidad urgente, no cuenta. O sea, que cuando en Barcelona se me rompió un tacón y tuve que entrar a comprarme unas sandalias, porque, si no, a ver como seguía andando, no contaban. Aparte de eso, tampoco contaban debido a los puntos d y k

Ahora haz la prueba con un extracto de la tarjeta. Vas tachando lo que no cuenta. Hago la prueba con uno mío de mil y pico euros (el de junio: pagué el viaje a Barcelona, renové vestuario de cara a verano, etc etc) y después de tachar quedan… Blanco, 19,90 euros. Ah, sí, la camiseta. A ver, ¿y por gastar 19,90 euros en una camiseta nos vamos a enfadar? ¿Por 19,90 euros en un mes?

Como veis, con estos pequeños truquitos una se siente hasta frugal. Así que ahora todo el mundo a dormir sin remordimientos de conciencia.

MUSIC OF MY LIFE – O teatro dos vampiros (Legião Urbana) (Entrando en el campo de recomendaciones de música brasileña fuera del axé, aparte de esa gran Elis Regina que fue banda sonora de mí más tierna infancia, me encanta Legião, que le voy a hacer si soy hija de los 80… Y tirando un poquito para casa, aunque sean de Iparralde, como se dan un aire en la época, en lo que significaron las canciones, en el estilo y tal, permitidme recomendar Itoiz)

 

Retail therapy 29 Agosto 2009

Archivado en: Simplemente Mave, Trapos — Mave @ 18:12
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Este mes la menstruación me ha tocado en versión deluxe. Con derecho a retraso, cuerpo lleno de granos hasta debajo de las uñas, hinchazón alarmante (entre eso y el retraso, alguna ha llegado a sospechar que estaba en estado de buena esperanza), dos kilos de más y dolores tan espantosos que ni siquiera los chutes de ibuprofeno pueden hacer nada por evitarlos. Y depresión, grande y oscura. Obviamente, momento de encerrarse en casa con las persianas bajadas, de la cama al sofá, del sofá a la cama. Y así hasta que se me pase. Hombre, a trabajar tendré que salir. Y al supermercado, un día por lo menos, si no quieo morirme de hambre. Pero exclusivamente a eso.

Dado que tengo ciclos depresivos prácticamente constantes (se puede vivir con ello, me resisto a medicarme y a ir al psicólogo), sé muy bien lo que es estar y encontrarse mal. Y cuando estoy así, o me a@dress for sucesstiborro de comida constantemente o compro. No hay más vuelta. Así que, ya que he subido dos kilos, prefiero comprar.

No sé quien se inventó lo de la retail therapy, pero lo jodido es que funciona. Y por internet es todavía mejor, porque los pedidos tardan tanto en llegar que olvidas lo que compraste, y cuando llegas a casa y te encuentras con el vestido que ya se te había olvidado en una caja toda bonita es como si constantemente fuese navidad. Eso mola. Y me siento mejor. Obviamente, mi mania por comprar sin medida es algo que no se reprueba socialmente, mientras no entres en deudas (no es mi caso: trabajo como una negra, no tengo vicios, nunca he tenido un préstamo y a mi cargo sólo tengo una planta) y que, encima, a la gente le encanta (soy generosa con casi todas mis cosas, quitando dos o tres tesoros, y siempre tengo el bolso del color que necesitas, o un collar que vaya con tu vestido nuevo, incluso la chaqueta perfecta para él, y no me duele prestar nada), así que eso te anima más. Sigues comprando.

Y en días como hoy, la tarjeta hecha humo. Me he comprado un jersey de Diesel (excusa: igual en Salvador por la noche hace frío) y ahora estoy en duda entre un bolso de Miss Sixty en lila o en rosa y una cartera a juego (sin excusas, tengo debilidad por los bolsos de Miss Sixty) Puede que al final caiga el abrigo de entretiempo de Daslu con precio increíblemente obsceno para las oportunidades que voy a tener de ponérmelo (en mi pueblo hay dos estaciones: invierno muy frío y la del tren)

Lo peor es que me siento mejor. Mi visa sufre y yo me siento mejor. Más viva. Luego me pruebo la ropa y me veo siempre fantástica (hasta que tengo que ponérmela, entonces siempre me saco defectos). Me enamoro absurdamente de prendas hasta que un nuevo romance vuelve a arrojarlas al olvido. Y, curiosamente, siempre que voy a hacer cualquier cosa, en contrade la opinión de toda la humanidad, nunca encuentro nada adecuado que ponerme. Soy desastrosa, pero soy así. Quizás sea una compradora compulsiva

Algún día me veo en una sala con sillas en círculo, sentada en una de ellas, levantándome y diciendo “Hola, soy Mave, y no puedo evitar comprar cuando me siento mal”

Definitivamente, el bolso rosa es ideal para la entrada espectacular que tenia planeada, el lila, aunque es más bonito, no me pega. Así que será el rosa. Con los vaqueros grises de 7 for all mankind, la camiseta blanca con mangas farol y ruiseñores, también de Miss Sixty, la torera de seda verde caqui arrugada de Friday’s project y… ¡necesito zapatos! ¿Tendrán en yoox unas sandalias asequibles de Prada del 39? Ah, no, espera, si tengo unos topolinos rosas estupendos con 10 centímentros de tacón de Replay que ya había olvidado y que compré precisamente para esto…

MUSIC OF MY LIFE – Cadê Dalila? (Ivete Sangalo – Axé Bahia 2009)

 

Lo encontré 3 Mayo 2009

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Ayer fui de nuevo de compras. Estoy empezando a darme miedo hasta a mí misma, pero bueno. Reconozco que tenía dos excusas: comprar el regalo del día de la madre y buscar EL TOP. El regalo del día de la madre se debe a un retraso de correos, mi madre ha tenido un regalo en su día (unas sandalias de gladiador con taconazo, que dice que va a acompañarme y quiero que vaya fashion) y tendrá otro cuando por fin llegue el paquete que estoy esperando con su regalo. Gajes del oficio.

Bueno, pues tras comprar el regalo, me fui a buscar algo para la oficina (siempre me acabo comprando ropa para la oficina, al fin y al cabo estoy todo el puñetero día en la oficina), de color gris plata (gris plata y gris oscuro, mis nuevos referentes para la ofi) y luego empecé la búsqueda a lo largo y ancho de la Gran Vía. Cuando estaba a punto de rendirme pensando que el día D tendría que ir en sujetador, después de un mensaje lloriqueante a la Veci recordándole que estoy gorda y soy fea (me habría probado unos 20 tops, no estaba en mi mejor momento de ánimo), bajé al Casco Viejo. Quería automimarme en Sephora y comprar alguna cosita que otra más para mi madre. Una barra de labios, un gloss y unos polvos deannsouthern sol después, me sentía mejor. El maquillaje siempre me sube el ánimo, no lo voy a negar. Cuando salí, compré chocolate en la tienda esa de los chocolates de autor que me gusta y ya volvía para el metro cuando me encontré con la tienda esa que tanto me gusta y que es tan cara y nunca entro precisamente por eso. Esta vez pensé que qué perdía por entrar. Y entré. Y le ví. Y nos enamoramos. Acababa de encontrar EL TOP. El top perfecto para mis shorts verdes de Colcci . Y lo pagué y me le llevé mientras pensaba que me apetecía una coca-cola. El precio es secreto de estado.

Bueno, una vez en casa, saqué mis shorts verdes, EL TOP y mis sandalias azules y blancas (también de colcci) y me lo probé todo frente al espejo. El top parecía que se había diseñado exclusivamente para formar parte de ese conjunto, con ese short, con esos zapatos. Y para que ese conjunto llegase a mis manos, precisamente a las mías, para que lo llevase yo. Y casi me echo a llorar. Me ví, por una vez, guapa. No me veía la celulitis, ni la barriga, ni el poco pecho. Me veía guapa. Sí, a mis 28 años no estoy acabada, ni mucho menos. Me sonreí en el espejo y suspiré. Tengo el derecho a sentirme guapa y a ser feliz. Valgo. Lo sé.

Luego, sentada en la cama, todavía sin quitármelo, que no me atrevía a hacerlo tan pronto, pensé en que me hubiese gustado que él me hubiese visto en ese mismo momento. Tengo derecho, también, a la felicidad a su lado, y sé que lo voy a conseguir. ¿Sabéis? Ya no me importa ser más alta que él con tacones. Ni que no se parezca para nada al tipo que siempre tuve en la cabeza. Ni que seamos tan diferentes en tantas cosas, opuestos muchísimas veces. Lo importante es lo importante. Y lo importante ya lo siento en el corazón, ¿no?

Lo único que me fastidia un poco es que se me haya olvidado subir EL TOP para enseñárselo a la Veci y que me diga que le parece. Bueno… Hay tiempo

Mañana empezamos otra vez más de campaña. Esta vez la empiezo con 52 kilos, no creo que pierda más de uno o dos, por debajo de 50 empiezo a tener desmayos constantes, pero se admiten apuestas. Esta vez va a haber más presión de lo habitual, me lo huelo. ¡Deseadme suerte!

MUSIC OF MY LIFE – Quando a chuva passar (Ivete Sangalo – Ao vivo no Maracana)

 

Momento feliz de una fashionista 25 Abril 2009

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Visitando el blog El diablo viste de Zara, un blog que me encanta y por el que me paso de vez en cuando (aunque no deje comments, no me gusta dejar comments si no tengo algo que aportar), he sentido un momento feliz gracias a este post. ¡¡¡Yo tengo la capita de Zara que llevan las Gossip Girls!!! Me la compré el invierno pasado una de las veces que me mandaron a Bilbao a un curso, porque me encantó el conejito y porque pensé que era genial para los días más fríos de invierno y ponérmela encima de un jersey para estar en la oficina. Con el combi jersey crudo+pantalones chinos marrones me ha acompañado bastantes veces en los sábados currantes a lo largo de estos dos últimos inviernos. Y ahora me siento casi como una famosa.

Por cierto, hablemos de otro problema fashionista. El problema es mi consabido momento fan que va a tener lugar en un par de meses más o menos en Barcelona. He hecho un bonito cuadro con colores en word (nunca acabaré de manejarme con el excel) siguiendo los famosos consejos de Tita Pau para hacer una maleta, o sea, pon las ocasiones, decide la ropa para cada ocasión y meta eso y exclusivamente eso en la maleta. El lado positivo es que no tengo que comprar prácticamente nada, después de que ya me haya hecho con un bolso festivalero, o sea, un bolso bandolera pequeño con cremallera y solapas que no me convierta en víctima de los ladrones (beige con flores amarillas y fucsias, de Roxy, una compra estupenda) Después de eso, sólo necesito unas melissa campana doradas, que ya me compraré en yoox, que hay tiempo. El lado negativo es que, sin saber cuantos días de concierto hay o si es de día o es de noche, el cuadro queda con muchas posibilidades abiertas. Por lo tanto, una vez que compre mis maletas nuevas plateadas (eh, que me salen casi gratis gracias al famoso bono de 200 euros y esas sí que son una necesidad, que mi maleta roja se me ha roto y no tengo más), si uso la grande, una vez metida toda la ropa que he pensado no tengo sitio ni para el portátil, ni para la cámara de fotos, ni la de vídeo, ni el neceser, ni el secador de pelo, ni las planchas. Y sin esos básicos sí que no sé viajar. Había pensado, incluso, en llevar el trolley de cabina con todo lo demás, pero, ¿alguien me explica como salgo del aeropuerto con dos maletas a cuestas? Eso sin contar con el pequeño detalle de que llevar dos maletas para tres días me da vergüenza hasta a mí.

El segundo problema es que, claro, después de 3 años esperando por un concierto, que ya conocéis mi afición por preparar el estilismo con antelación y guardar la ropa sin estrenar para ese momento… ¡¡¡Me faltan días!!! Y, encima, al ser en trío eléctrico me ha roto todos los esquemas. No me voy a plantar a bailar a media tarde con mi estupendo vestido mini negro de colcci y zapatos de tacón de 12 cm., que me sacan hasta cantares, ese es un look de show nocturno y en discoteca. Vamos, que demasiada ropa guay para tan poco tiempo.

En fin, procuraré arreglar todos esos problemas de ropa. No sé como. Conseguiré ir con sólo una maleta. Eso sí, en vez de llevar el portátil, me veo en un ciber…

MUSIC OF MY LIFE – Nobre vagabundo (Daniela Mercury – Feijão com arroz)

 

Vuelven los bikinis 13 Abril 2009

Archivado en: Trapos — Mave @ 22:50
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Ahora que empieza otra vez a hacer calorcito (vale, si sube de cero es calorcito, aceptamos barco) o, por lo menos, luce el sol, a una le da por mirar bikinis en ebay. Y por caer, claro. Resulta que estaba yo mirando los bikinis brasileños bordados megaganga, probablemente más falsos que un billete de 400 euros y que, cobeach-partymo me dé el agua de refilón, fijo que se me caen a cachos, y me lío, me lío, me lío, me sale la vena fashionista… Y ya la hemos cagado.

Total, que esto empieza como cuando entré a una tienda por un bikini de Pepe Jeans a 15 euros que había visto en el escaparate al final de las rebajas y salí con uno de TCN de nueva temporada que me costó casi 200 pero que me sentaba muchísimo mejor y era, evidentemente, mucho más elegante. Y así me ha pasado en ebay. Estoy a punto de adquirir un bikini negro de Rosa Chá (siempre he tenido debilidad por Rosa Chá desde un sueño que tuve en que me regalaban un camisón de la marca y que ahora no viene al cuento) que, indudablemente, es más bonito y de más calidad y, si bien no es caro, no lo es para la marca que es, y por ese precio me llevo media tienda virtual de los megaganga.

En mi defensa añadir que nunca me había imaginado tener un bikini de Rosa Chá sin euromillones de por medio y que, además, tengo otro de Issa London que me pueden convertir en la estrella de la piscina de este pueblo de mala muer… errr… de la piscina a secas. Ah, que no voy porque es el centro del cotilleo del pueblo y yo sigo siendo “de fuera”. Pues cuando vaya de vacaciones. Y sí, cuando vaya de vacaciones a lo mejor voy a la playa, a lo mejor no voy a Lisboa, ¿sabéis? Y cabe la posibilidad de que en Lisboa el hotel tenga piscina y que, para variar, por una vez que tengo piscina no llueva los cuatro días que estoy en Lisboa.

También hay que decir, en mi contra, que es un poco pequeñito. Ya sabéis, no pequeñito del tipo “Para esto sal sin bragas” pero sí del tipo “Mi celulitis se ve” Y ya, ya sé que soy un poco histérica. Pero, bueno, una debilidad la tiene cualquiera.

Caeran más bikinis, lo sé. Y, entre las vacaciones urbanitas centradas, más que en tomar el sol, en ver tiendas, gente, coches y sitio donde poder tomar un capuccino o un sushi en vez de ver vacas y monte, que en todo el verano sólo tengo 15 días de vacaciones y mi alergia a la piscina local, el de Rosa Chá se unirá a los otros cuatro bikinis que tengo por estrenar o prácticamente sin poner fruto de otros inicios de primavera igualmente optimistas.

MUSIC OF MY LIFE – Pais e filhos (Legião Urbana)

 

Jooo, lo quierooooooo 23 Marzo 2009

Archivado en: Trapos — Mave @ 21:46
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Mi niña interior mimada y caprichosa llevaba demasiados días fuera de este blog, así que ha vuelto a tomar el control. Disculpadla, cono ya he dicho, es doña mimada y caprichosa. Y encima tiene obsesión en ver que, para no variar, hemos nacido para llevar la contraria a todo el mundo. ¿Que el país entero está de crisis? Pues aquí en la situación económicamente más boyante de mis 28 años de vida. Para el que me envidie, decirle que la vida no es tan maravillosa, que cuando todo el mundo en este país encendía el cigarrillo con un billete de 500 euros, a mí no me llegaba ni para el autobús. Pero, como ya dije, yo, por lo visto, he nacido para llevar la contraria. Eso y que nunca estoy conforme con nada son dos de las tres frases favoritas que me dirige mi señora madre. Su favorita, obviamente, es la frase top de las madres españolas “¿Has desayunado/comido/cenado? Pues come algo?” (Ya sabéis, la conversación típica de “¿Has cenado?” “No” “Pues cena algo” “Pero si son las siete y media de la tarde” “Pues merienda” “Pero si no tengo hambre” “Da igual, come, que luego te pones enferma” Y al final te entran ganas de picar y ahí puedes identificar el origen de tus kilos de más)

En fin, que vamos al lío, que estaba yo esperando a que me llamase la Baby a ver si salíamos a hacer monte, que hoy no tengo gimnasio y hace bueno, pero como hemos comido fuera y nos hemos puesto a comida regada de mayonesa como lechoncitos felices y ella tiene el estómago sensible (menos mal que el mío puede digerir sin stress hasta una mina antipersona sin el menor rastro de acidez después) pues se encontraba pelín mal. Así que me he puesto a mirar webs y he caído en privalia y había una venta de Guess, lo que pintaba bien. Aparte de unos zapatos que han enamorado a mi señora madre, pero no había número, me he topado con esta preciosidad de la foto de debajo (créditos debidamente reservados a privalia, claro, que les he tomado prestada la foto)

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Pues le he consultado a mi señora madre (estaba al teléfono con ella, porque su manera de comprar por internet es escoger y dejar que mi tarjeta y yo hagamos el resto del trabajo y que luego le diga eso de “Amaaaaaaaaaa, que me debes 25 euros”, lo que, por otra parte, siempre viene bien para tener algo en efectivo y no quedarme con cara de boba cuando compruebo que, gracias a pagar siempre con la tarjeta, no llevo más que veinte céntimos en la cartera y tengo que dejar el café a deber) y me ha dicho que hombre, que mono sí que es, pero eso cuando me lo voy a poner. Ya, que cuando salgo por la noche (rara vez)  frecuento lugares donde el modelo de ropa es vaqueros + top. Y a trabajar así no voy a ir, claro está. Ni al mercadona, obviamente. Además, vivo en un lugar donde la media de temperatura anual está por debajo de cero grados, seguro (no me jodas, menos tres grados hoy, y estamos en abril, como quien dice) Entonces entran en juego los “y si”

Porque, ¿y si me toca de una santa vez la lotería y lo dejo todo para ir a vivir a Brasil? Seguro que me lo pondría mogollón. A Tita Pau le encanta el funk, y lo veo un conjuntito muy adecuado para ir al baile.

O, ¿y si ahora, de repente, me da por hacer lo que no me ha dado por hacer el 28 años y me convierto en asidua de las discotecas poligoneras? Así tendría algo que ponerme

Es más, ¿y si este año, en mi visita a Lisboa anual, conozco al hombre de mis sueños y me invita a una discoteca fashion? No tendría nada que ponerme

Acabados los “y si”, entra la segunda fase, también conocida como “la utilidad absurda o si le pongo”. Ejemplos:

Si le pongo una chaqueta negra por encima, no queda tan atrevido y es un conjunto elegante para salir por la noche.

Si le pongo una camiseta por debajo me vale de peto en verano

Superada esta fase, que como véis es más absurda que la primera, llega la desesperante, la tercera, conocida como la fase hipersincera.

Vale, es muy probable que no me lo ponga jamás, pero lo quiero, lo quiero, lo quiero y punto

Yo a mí misma me he autoconvencido. De todos modos, antes de que la conciencia me gane, ¿qué opináis? ¿Me lo compro?

¿¿¿Ahora entendéis un poco mejor por qué me siento identificada con Becky Bloomwood???

MUSIC OF MY LIFE – Eu quero esse amor (Banda Eva – Reveillon Enchanté 2008-2009)

 

Un plan de cine 19 Marzo 2009

Archivado en: cine — Mave @ 15:21
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T·E·N·G·O que verla. Siempre me he sentido bastante identificada con Becky Bloomwood, porque será…

En fin, ya tengo plan para el próximo día que me arriesgue a meter un montón de kilómetros y horas de autobús para ir al cine (porque vivir en el quinto pino puede ser tan maravilloso…) Eso sí, cuando la estrenen, claro.

MUSIC OF MY LIFE – Cadê você? (Ivete Sangalo – As super novas)

 

Trapitos de gimnasio 8 Marzo 2009

Archivado en: Trapos — Mave @ 18:37
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Una vez que la tripita se va afinando, me encuentro guapa y cómoda en el gimnasio. Además, ya que ahora la clase se ha vuelto mixta (vale, sólo tenemos un chico y ese en concreto va a ser que no me atrae lo más mínimo), ¿quién sabe si el hombre de mi vida puede apuntarse en cualquier momento? Sé que es altamente improbable, que Chico Morbo y Hombre Perfecto viven en otros sitios que tienen gimnasio, a lo mejor hasta tienen uno al lado de casa, y no se van a poner a meterle kilómetros al coche para ir al gimnasio, y encima a pilates, y encima a las 8 de la tarde. Pero la esperanza es lo último que se pierde, y, además, visto que a Chico Morbo me le encuentro ya hasta en los sitios más inencontrables, tampoco me sorprendería tanto verle cruzar la puerta del gimnasio con una esterilla debajo del brazo (pero, por favor, que no se ponga mallas, que un hombre con mallas es el mayor antiafrodisíacyyyo que me pueden suministrar)

Pues esbozada la situación, ya entenderéis que ha sido inevitable el equiparme dignamente para el gimnasio, ¿no? Me compré, al poco de empezar, otro pantalón. Entendedme, tenía el negro de Nike y otro gris, los shorts rosas me parecen demasiado cortos en un gimnasio mixto (ya no tengo edad para la vena exhibicionista, esos los uso cuando salgo a correr por los campos desiertos de por aquí) y con los piratas beiges, como son de felpa, reconozco que me aso. Así que me compré unos entre azules y violetas con raya lateral en verde fosforito. Y no pude evitar la tentación de preguntar si tenian camiseta a juego. La tenían. Verde fosforito, sin mangas y con el logotipo de Brasil Sul brillante y con detalles de plata. ¡¡¡Detalles de plata!!! Mi yo fashion dijo que me la comprase. Y tuve que obedecerle. Después, el otro día fui a comprarme mi propia esterilla. Disculpa para los demás: voy a hacer ejercicio también en casa; verdad como un templo: soy ligeramente escrupulosa respecto al sudor ajeno. Y, cuando llegué a la tienda de deportes, estaba curioseando mientras esperaba mi turno y vi que habían recibido ropa de danza. Reconozcámoslo: la ropa de danza es bonita de narices y nadie me impide llevar ropa de danza a pilates. Así que, una vez escogida la esterilla, tampoco pude evitar preguntar si el top blanco y negro lo tenían de la 36. Lo tenían. Y me lo compré. Sé que tenía ya, aparte del del otro día, el azul, el blanco y rosa, el malva, el rojo, el verde oscuro y el verde claro, aparte del sujetador deportivo para verano. Y que puedo usar camisetas de las normales para la clase. Para defenderme diré que es tan bonito que hasta me lo pondría para ir a trabajar, si no fuese porque mi jefe, si aparezco así una mañana, me pone directamente de patitas en la calle, y no totalmente exento de razón.

La Mave trapos toma el control de mí con más frecuencia de la deseada. Y encima ahora tiene una visa oro… Para más INRI, no hace más que recordarme que tengo cursillo la semana que viene y que, aparte de las visitas básicas (Sephora, blanco, mango, vamos a ver que pasó con colcci y accesorice) podría pasarme por la tienda de Nike, que tienen una ropa que es una pasada, aunque sea un poco cara.

Lo que quisiera yo es que mi imagen me importase un comino y tendría una vida mucho más barata…

MUSIC OF MY LIFE – Candeeiro encantado (Lenine – O dia em que faremos contato)

 

Preocupante 27 Febrero 2009

Archivado en: Trapos — Mave @ 16:18
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Tita Pau – Para la falda rosa te iría bien un jersecito de esos de pico en blanco. De esos de canalé como el que tienes en negro

Mave – Ya, pero no

Tita Pau – Seguro que hay en Zara

Mave – Seguro, pero…

Tita Pau – ¿Pero qué?

Mave – Ultimamente no estoy de humor para ir de compras

Preocupante, muy preocupante…

MUSIC OF MY LIFE – Glorious (Natalie Imbruglia)

 

La malvada bruja de Oz 15 Febrero 2009

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He decidido matar a la Mave que tragaba con todo. Kaputt, sayonara, that’s all folks. Ya está bien de ser la gilipollas a la que le da pena todo el mundo y se cree las historietas lacrimógenas. La que cubre y encubre a no-me-pisoteespropósito. Voy a ser mala malísima, más mala que un dueto de Falete y Pitingo, más mala que la peli de Showgirls. Para empezar, voy a hacer mi vida aquí en casita y, si alguien se queda solo (o sola, más bien), que se joda. No me va a dar pena salir directa del curro al gimnasio. Mis barriga es más importante, tengo que transformarla en abdominales antes de mi cumpleaños, o no me podré comprar ropa ajustada nunca más.

Tampoco voy a perdonar los desaires de ningún tío, por bueno que esté. Porque sé que valgo lo suficiente para no tener que aguantarlo. Es más, voy a vengarme.

Me he cansado. Me he hartado de ser tonta. Y esta vez va en serio. Entre dos personas han logrado llevarme al límite de mi paciencia. Y, curiosamente, esta vez mis jefes y los objetivos no han tenido nada que ver. Pero me da igual. Me resbala. Voy a ser la versión femenina de Satanás. Y voy a aprender a valer para ello.

Es que, en serio, ya me he cansado de que me pisen, de que me tengan por la chica de los recados o por la imbécil de la esquina. Así que ahora soy yo quien va a tratar así a la peña. A toda la peña no, a la peña que se lo merezca, claro. Por ahora, se están rifando los números y hay dos que tienen todas las papeletas, fíjate tú.

En otro orden de cosas, Sephora es absolutamente maravilloso, me volví loca y salí con media tienda. Colcci no está en su sitio en Bilbao, no sé si habrán cerrado o trasladado la tienda. Por favor, quien sepa algo que me diga, que casi me da un ataque cuando llegué. Mis melisas son más increíbles en vivo y en directo ahora que las tengo en casita y mi pantalón de Diesel lo más fashion que hay, adoro yoox. La colección de Mango de esta temporada es una pasada para ir a currar, la más femenina a la vez que cómoda y sexy dentro del look de traje que han tenido nunca. Y me he comprado por internet un vestido y una camiseta de Custo (Yo solita acabo con la crisis, ya lo sé. Por lo menos con la crisis en el sector textil y cosmética) Y cada día me gusta más ir a la peluquería.

En fin, preparados para la Malvada Bruja de Oz más estilosa de la historia..

MUSIC OF MY LIFE – Carolina (Seu Jorge – MTV apresenta)