Queda menos de un mes para las vacaciones y, a cuenta de lo de Barcelona, no me he molestado ni en pensar ni en planificar nada. Aunque haya sido uno de los mejores findes de mi vida, no ha sido lo suficientemente largo como para hacerme olvidar las vacaciones. Se me echa el tiempo encima. Dado que pienso liarme de una puta vez la manta a la cabeza y cruzar el Atlántico en las vacaciones de octubre (destino aún no decidido), probablemente acabe en Lisboa, una vez más, que más da. Total, siempre se puede ir de tiendas, pasear, tomar algo de sol… Ya sé, lo mismo que hago aquí. Pero en Lisboa me gusta más. Otra opción es Francia. ¿Volver a Paris? ¿Conocer el sur de Francia en plan fashion? De ser Francia, probablemente me coja un tren y me deje llevar por los instintos. Burdeos. Tours. Poitiers. Bretaña. Aunque siempre quise conocer Dijon, gracias a Marie Noelle y los otros coleguitas de Dijon del libro de francés del colegio. Mi francés está un poco oxidado, pero, bueno… ¿me podré defender en Francia? Todo es experimentar.
Mi papyrus nuevo no acaba de llegar y estoy con un montón de libros en la lista de pendientes. Jo, que leer en el ordenador cansa los ojos que no veas. Después de una de las millones de resoluciones tomadas por la nueva Mave (No vuelvo a leer una novela de Johanna Lindsey nunca más… ¿de verdad no crees que sería el perfecto Derek Malory?… pero me da igual, no vuelvo a leer una novela de Johanna Lindsey nunca más), he estado organizando libros que tengo ganas de leer (también conseguidos “mágicamente”) quería ponerme con Camões y con unas cuant
as lecturas en portugués que tenía aplazadas sin fecha. Y releer Macunaíma, que me encantó, y ahora que ya tengo el portugués a nivel nativo, pues como que lo voy a entender mucho mejor que cuando lo leí, que fue mi primer libro en portugués. Y tengo a Baudelaire en francés pendiente. Y mi ebook que no llega, ¡jo!
Me compré otro bolso. No cuenta porque es un capazo. Y un vestido y un top de Fornarina. Parece que eso de la crisis no va conmigo.
Si me arrepiento de algo en mi vida es de no haber aprovechado el finde en Barcelona para ver a Asa y a U2. Sé que habrá más oportunidades, pero, ¿será lo mismo? Y, si hay Carnacelona el año que viene (que no sé yo), ¿creéis que traerían a Jammil o a Cheiro de Amor? Porque en ese caso, que cuenten conmigo.
Definitivamente, Dexter no consigue sustituir a House.
Dudo si enrubiarme más o dejarme el pelo como lo tengo. Necesito hablar con mi peluquero urgentemente, que, además, tengo raíz.
Chico Morbo no me parece ya tan atractivo como antes. Era predecible.
¿Por qué demonios yoox no pone nada de osklen rebajado? ¿Acaso me odian para no rebajar el bolso al que tengo echado el ojo desde que le ví en el escaparate de la tienda de Lisboa en 2006 y todavía sigue fuera de mi alcance? Y, hablando de yoox, ¿me compro otras melissas? Ah, duda cruel
¡Malditos hombres! Si vuelvo a escuchar “De mais ninguém” otra vez más pensando en él, puede que acabe con un desorden de la personalidad serio. Y la nueva Mave prometió no hacer esto. Que no había espacio para la autocompasión y tal.
Definitivamente, quiero un niño. Y no sólo por los beneficios sociales. Mi reloj biológico está en alza. Pero, ¿alguien me explica como me las podría apañar con mi vida para criar un niño? Lo malo es que estoy tan jodidamente acostumbrada a tener todas y cada una de las cosas que quiero (Mave se maldice internamente por ser una puñetera cría malcriada)
Mi mente está demasiado activa, demasiado llena de cosas. Necesito calma. Si al menos supiese como hacerlo para tranquilizarme y estar en paz…
MUSIC OF MY LIFE – Canção noturna (Skank – Maquinarama) ¿A quién demonios se le ocurriría que el concierto de Skank en el Delta Tejo fuese el mismo día que el de Banda Eva en Carnacelona? Ahora me ha quedado un concierto de Skank en la lista de pendientes, y la lista de pendientes es ya medio infinita
