Ya sé que prometí que una vez estuviese de vuelta en casita, os contaba lo de Barcelona. Mañana, ¿vale? Es que la vida va tan frenética que tengo que tocar otro tema.
He decidido dos cosas importantes:
1. No vuelvo a emborracharme nunca más.
2. Voy a transformarme en la nueva Mave.
Va a costar, y lo sé, pero no me quedan más narices que transformarme en la nueva Mave. Y dejadme que os explique en que va a consistir el cambio: Voy a apartarme de los hombres para siempre. No, no me voy a hacer lesbiana. Lo que me voy a hacer es célibe. No voy a enamorarme nunca más y voy a centrarme en el trabajo. Lo juro. No voy a volver a fijarme en ningún tío, salvo como cliente potencial. Y se acabó lo de estar perfecta. Usaré las gafas, se acabó la tiranía de la talla 36 y el comprar ropa, sobre todo ropa interior. La Perla y Victoria’s Secret han perdido una gran clienta. No voy a volver a ponerme un conjunto de ropa interior de estrella del porno de lujo a precio prohibitivo para que nadie descubra que lo llevo. Paso. Desisto. Se acabó. No volveré a gastarme un pastón en un vestido y a guardarlo como oro en paño. Total, no vale para nada. No voy a volver a arreglarme más que porque sea a mí quien me apetezca verme guapa.
Así que se acabó el llorar. Buscaré hobbies. Me estoy haciendo el facebook, que hace tanto tiempo que me dijeron que hiciese. Seguiré con mi novela. Leeré más. Me convertiré en la desgreñada loca de los gatos, como en Los Simpsons. Maldeciré eternamente, pero dejaré de pensar en que coño falla en mí cuando, por una vez, hasta yo, que no me gustan las mujeres, me hubiese hecho proposiciones indecentes a mí misma. Se acabó. No voy a torturarme pensando que soy horrorosa. Soy demasiado buena para eso.
Se acabó. A la nueva Mave no le hace daño ningún hombre. Aunque tenga los ojos más bonitos del mundo. Y, ¿sabéis lo peor?. Que es que los tiene.
Mañana hablamos de Barcelona. Si no me ofrezco voluntaria para trabajar por la tarde hasta comprobar si es verdad la historia esa de que, a las 12 de la noche, la alarma se enciende automáticamente y no puedes salir, lo cual me tienta, y mucho.
MUSIC OF MY LIFE – Dreaming my dreams (The Cranberries – Gold)

te escribo .. para decirte lo mismo.. estoy harta de vivir permanetemente a dieta.. de la plancha y el secador para domar mis rizos.. para estar siempre impecable y monísima.. y casi siempre tengo suerte… y después de una salida nocturna consigo llevarme a casa un idiota.. que no se por que piensa que a mi me encanta practicarle sexo oral..
Audrey, sabes lo peor? Que somos tan idiotas que seguiremos con la plancha, el secador, la dieta, gastándonos un montón de dinero en estar impecables, monísimas… Y no nos encontraremos más que con los mismos idiotas de siempre. Y, como siempre, el domingo, la única compañía que tendremos delante de la tele será la bolsa de palomitas de microondas.
Ah, las mujeres, qué necias somos! Y para rematar la necedad, confieso que hoy he comido sólo un albaricoque, que mañana tengo vez en una peluquería asquerosamente cara y que mi gasto en ropa mensual… no, eso mejor ni lo confieso. Y todo para que luego los que valen la pena ni reparen en mí y acabe perdiendo el tiempo con otro idiota del que acabaré huyendo con una excusas tonta en el portal porque, de camino a casa, me he dado cuenta de que es un completo imbécil.
Tendremos solución? Me gustaría pensar que sí
Besos,
Mave