Me daba igual. Me voy de vacaciones mañana. La comida de la ofi estuvo bastante bien. Trabajar sola me gusta, hasta por la tarde. Hasta hace calor y todo. Pero no podía ir todo tan bien. Como dijo algún sabio “Hoy es un día estupendo, verás como llega algún subnormal y lo jode”.
Obviamente, ha llegado el subnormal de turno. En este caso, la subnormal de turno. Moraleja del asunto: ¿Es tan rematadamente difícil encontrar un hotel en Vilas do Atlantico para la primera quincena de octubre, faltando 3 meses? Pues por lo visto sí
Mave, paciente como nadie, llama a un número de teléfono de un servicio turístico del que me callo el nombre (seguro que es la única la que me ha atendido, tampoco les vamos a hacer mala prensa) y la atiende una simpática señorita. La conversación ha sido algo así.
Señorita: Hola, buenas tardes, ¿en que podría ayudarle?
Mave: Buenas tardes. Mira, soy Mave, de un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, y estaría interesada en que me informáseis sobre si hay algún hotel en Vilas do Atlântico con disponibilidad para diez días entre los días seis y veinticinco de octubre. Voy sola y el régimen alimenticio me da igual. Si en vez de diez días tiene que ser alguno más o alguno menos, también me da igual. Vamos, que soy bastante flexible.
Señorita: Mire, pues en Vilas hay una pousada
Mave: No, no. Pousada no. Tendría que ser un hotel. A ser posible, como mínimo de categoría de tres estrellas
Señorita: Un segundo por favor… Ah, tenemos el hotel x, que tiene esto, esto, aquello otro y lo de más allá
Mave: Suena bien.
Señorita: Está maravillosamente situado, porque desde allí tiene esto a tanta distancia, lo otro a esta otra… Tiene muchísima vida nocturna en esa zona
Mave pensando: ¿En Vilas? Eso no me había contado Tita Pau
Señorita: Porque tal y cual, y esto, y lo otro… Vamos, que está en el mismo corazón de Rio Vermelho
Mave: Estupendo, pero perdone, es que yo quiero un hotel que esté en Vilas do Atlantico. Soy flexible en fechas, pero el destino lo tengo decidido
Señorita: Un segundo. Ah, pues tenemos este otro, bla bla blá, bla bla blá, enfrente de la playa de Itapua…
Mave: No, es que no sé si me he explicado bien, es que yo el hotel lo quiero en Vilas. Exclusivamente. Un hotel, no una pousada. En Vilas do Atlantico, Lauro de Freitas. Si no tienen ninguno…
Señorita: Ya pero…
(Silencio embarazoso)
Señorita: Los turistas generalmente prefieren estar algo más céntricos. Tenemos un amplio abanico de hoteles en la zona de Barra, que generalmente es la preferida por personas como usted.
(Mave que empieza a cabrearse)
Mave: Disculpe, pero es que yo creo que las personas como yo prefieren Vilas, que es por lo que le estoy preguntando.
Señorita: ¿Sabe usted que estaría a más de 30 kilómetros del centro de Salvador?
Mave: Sí, y a una porrada de kilómetros del centro de Rio de Janeiro. Pero es que quiero un hotel en Vilas do Atlantico. ¿Me entiende? Vilas do Atlantico. ¿Hay o no hay hoteles?
Señorita: Un segundo… Mire, si no le interesa visitar la ciudad de Salvador de Bahia, hay un hotel fantástico en Praia do Forte…
En ese momento se cortó la comunicación. ¿Será tan difícil decir “No, pues no tengo ninguno”? Por lo visto sí. O eso, o se me entiende muy pero que muy mal. Y en castellano, que es lo peor.
Pues me he cabreado, pero me da igual. Gracias a san Google, que está en los cielos, he encontrado un maldito hotel en Vilas y un apartamento de alquiler un pelín más caro pero que me gusta mucho más.
Ahora sólo es mandar mails para preguntar disponibilidades. Porque mis vacaciones van a ser como yo quiero, y no como quiera una… una… En fin…
MUSIC OF MY LIFE – Live forever (Oasis – Stop the clocks)
ener que dar explicaciones. Sólo cabe rezar, rezar y rezar para que no se le ocurra buscarme y encontrarme. Entonces se acabaron los secretos con el jefe. Es decir, es el principio del fin. Y, no me jorobéis, ¿qué posibilidades hay de que tu jefe esté en facebook? Yo debo de ser gafe
uier portugués. Y ponerme al día en lecturas, música y entrar de vez en cuando al facebook. Y, quizás, conocer algún hombre interesante, pero de esos amores de verano, que sólo me faltaba atarme a un gringo, digooo, guiri. Joder, creo que últimamente paso demasiado tiempo hablando con Tita Pau, que ya se me pega la jerga y todo.
as lecturas en portugués que tenía aplazadas sin fecha. Y releer Macunaíma, que me encantó, y ahora que ya tengo el portugués a nivel nativo, pues como que lo voy a entender mucho mejor que cuando lo leí, que fue mi primer libro en portugués. Y tengo a Baudelaire en francés pendiente. Y mi ebook que no llega, ¡jo!