He tenido tanto tiempo el blog en estado de abandono total que se me hace hasta raro volver a escribir aquí. Pero bueno, ya sabéis que, como las oscuras golondrinas, yo siempre vuelvo. Lo único que puedo añadir en mi descargo es que estoy metida en varios proyectos importantes en varios ámbitos, además de que ya sabéis que la vida social se suele intensificar con el verano y el buen tiempo (vamos, que cuando salimos de la ofi no venimos directas a casa), así que de tiempo ando más que escasa. De hecho, empiezan a estresarme los preparativos para el viaje, que se me está echando el tiempo encima con bobadas como arreglar los tirantes de mi vestido rojo, pero es que, de verdad que no tengo tiempo.
Pero hoy no quería hablar de eso. Quería hablar de estar en el lugar adecuado en el momento justo. Ese tema nunca se me ha dado muy bien. Servidora es muy dada a hacer exactamente lo contrario, estar cuando no debe en el lugar que no debe, y así me va. Pero estoy dispuesta a cambiarlo. Por una vez, voy a estar en el lugar que tengo que estar cuando tengo que estar. Lo sé, tengo un presentimiento al respecto. Mi única duda es qué hará él. ¿
Recordará lo que tiene que recordar, en vez de lo que no debe? ¿Será uno de esos momentos en los que sobran las palabras?
A veces es mejor asumir que las cosas no han cambiado en vez de pretender que no ha cambiado nada. Pero sé que, en el lugar adecuado, en el momento justo, volverá a surgir la magia. No ha pasado tanto tiempo como para que yo haya olvidado que las cosas a veces son como tienen que ser, que, como diría aquel, a veces Dios escribe recto por renglones torcidos. O, conforme a mi frase favorita, todo en esta vida tiene arreglo menos la muerte. Sé que esta vez todo saldrá bien y que ya estoy rozando mi destino con la punta de los dedos.
De mientras, pues sigo sentándome tras mi mesa, levantándome pronto, limpiando los platos, entreteniéndome en las tareas cotidianas. Porque no puede ser de otra manera.
Y mientras pasan las horas, me acerco bailando al lugar adecuado y al momento justo. En el que conseguiré mis sueños. Y tendré que dar la razón a Tita Pau en que soy la hija de puta más obstinada del mundo. La virtud de no desistir y no rendirse es, a veces, alcanzar lo que perseguías. Por eso será que la esperanza es lo último que se pierde.
MUSIC OF MY LIFE – Independência (Capital Inicial – O melhor do acústico MTV)
