Si se veía venir. Hale, nos vamos a morir todos. Estaba claro que tenía que ser de gripe porcina, porque, ¿cuántas veces os había dicho Mave que TODOS LOS HOMBRES SON UNOS CERDOS? Hale, pues no me digáis, forma más lógica de morir… Es que la peste negra no podía resurgir, que ya no es políticamente correcta. Se podía mosquear Obama, y como se mosquée el presidente de los United States, la hemos cagao, que se nos acusa de tener armas de destrucción masivas y ya nos sabemos como acaba el cuento.
De todos modos, esto nos pasa por gilipollas. Había señales claras de que se acababa el mundo, que eran muy claras, que no hacía falta ser
Nostradamus precisamente. Joer, con un socialista en Ajuria Enea, estaba claro que se acababa el mundo. ¿Dónde se ha visto un lehendakari que no sea del PNV? El que recuerde uno, que levante la mano. Es que un lehendakari que no sea del PNV, no sé, es como poner un ayatolá de papa (con todos mis respetos a los ayatolás, que ni me van ni me vienen).
Por otro lado, podemos estar tranquilos que al fin y al cabo tenemos un ministerio de sanidad llevado por una persona que… Vale, es la Trini de la chaqueta de cuero. Pero podía ser peor, ¿no? Podía ser Esperanza Aguirre. O Carmen de Mairena, o la Bruja Lola, que de Zapatero me espero cualquier cosa. Además, acaba de decirle a Gabilondo que no nos preocupemos, que estamos preparados. Yo me he quedado mucho más tranquila. Vamos, que al momento me he puesto un bocata de jamón de lo tranquila que me he quedado. Me ha parecido, además una noticia interesantísima. Esa y los vestiditos de Carla Bruni, que creo que ha venido a España para desfilar en la Cibeles, ¿no? Mucho más interesante que el aumento del paro o de que Brasil vaya a quedar por encima de nosotros y nos vayan a echar de la cumbre del G20, que de eso no han dicho nada porque no interesa a nadie.
En fin, que otra terrible amenaza mundial que curiosamente coincide con el hecho de que en este mundo, con lo grande que es, no haya ni un sólo estadista capaz de dar una idea, aunque sea absurda, para acabar con la crisis económica. Otra más p’al saco. No os estreséis, que ya sobrevivimos a la gripe del pollo. Somos supervivientes natos.
Sí, hoy tengo el día un poco cruzado, ¿se nota mucho? En fin, que cada uno se libre de la gripe porcina como buenamente pueda. En este país lo que se nos suele dar bien es coger una escopeta y echarnos al monte por cualquier chorrada, la gripe porcina puede ser una excusa como cualquier otra. Yo, por mi parte, hoy he hecho lo que mejor se me da: me he comprado un bolso. Es más, mi única preocupación respecto a esta pandemia es que el alarmismo llegue a tal extremo que cancelen todos los vuelos de Latinoamérica, a pesar de que no hay ningún caso en Brasil, y me joroben el ver a los chicos en concierto y, lo que es peor, mis vacaciones de octubre. Entonces te digo yo que más de uno va a tener algo peor de lo que preocuparse que de la pandemia de las narices.
Pero que nadie se preocupe, leches. ¡¡¡House va a salvarnos a todos!!! ¿Cómo? ¿Que House no existe? Si existen los hombres perfectos, Papá Noel, el Príncipe Azul y el verdadero comunismo, no entiendo por qué no va a existir House. Además, me lo han confirmado los duendecillos azules voladores que vivien en mi armario…
MUSIC OF MY LIFE – A la orilla de la chimenea (Joaquín Sabina – Física y Química)
de cuatro meses y que el papá de la criatura es su novio, Daniel Cady. Todo ha sucedido en un concierto de Andrea Boccelli, en el que ella participaba como invitada, y en el que Toquinho ha metido la pata hasta el zancarrón y ha dicho que iba a anunciar que al palco iban a subir dos personas, así que no ha tenido más narices que confirmar el embarazo, cosa que no quería hacer tan pronto porque en octubre perdió otro niño estando de seis semanas.
cusó a Saulo de gay: mil puntos negativos para Manno, a los chicos de la
se atraen. Y a veces se encuentram y basta un cruce de miradas. Los dos, aunque no lo supieran, ya tenían muchas cosas en común. Sobre todo una manera común de ver la vida. Y siempre se encontraron juntos tan cómodos que nunca hubo ni la primera vergüenza esa de desnudarte delante del otro y que pudiese fijarse en la celulitis, o en los kilos de más. Siempre fue muy fácil hablar de todo, y nunca faltaban los temas de conversación. Además, les unía una especie de lazo místico de tal manera que cada uno sabía actuar de la manera que el otro necesitaba cuando se alteraban los estados de ánimo. Por supuesto que discuten. A menudo. ¿Pero qué pareja no discute?
Cuando voy de vacaciones me adapto perfectamente a mi entorno. Así que es este entorno que es hostil a lo habitual.