Tengo la idea en mente de que las personas, a medida que pasan los años, vamos coleccionando una serie de manías estúpidas que nos hacen ser quien somos. Yo, como todos, tengo infinidad. Así que vamos a descubrir unas cuantas, que igual os suenan familiares. De todos modos, afortunadamente existe el orkut, donde cuando uno piensa que es un desquiciado, descubre que hay una comunidad de gente con la misma manía estúpida y con más de mil miembros, a veces incluso con más de diez mil. Vale, que eso no significa que no estés loco, pero por lo menos significa que no estás solo. Es un consuelo.
Pues ahí van unas cuantas.
1. Cuando conduzco, odio que me hablen y voy cantando las canciones. Eso es, en vez de cantar en la ducha, canto en el coche. Y a veces conduzco de una manera o de otra según la música (manía más que compartida por gran parte de la humanidad, una vez comentada)
2. Siempre tengo que dormir en la cama más cercana a la puerta y girada hac
ia ella. Y en total oscuridad, ventana cerrada, persiana bajada, puerta cerrada y, como la puerta del armario esté abierta, tengo que levantarme a cerrarla o no duermo. Y no, nunca he creído en el monstruo del armario, ni de niña.
3. No soy capaz de irme a la cama y apagar la televisión hasta que llegan los anuncios, aunque deje la película igual de a medias que hace tres minutos. Si estoy viendo un DVD, es un verdadero problema.
4. Siempre revuelvo el café en el sentido inverso a las agujas del reloj. Y me pone nerviosa ver a la gente que lo hace en el mismo sentido que las agujas del reloj.
5. El día antes de que pase algo especial, como una comida fuera, una visita del jefe, una fiesta, lo que sea, antes de ir a la cama tengo que lavarme el pelo, quitarme el esmalte de las uñas y volvermelo a aplicar. Aunque esté impecable, aunque me haya lavado y arreglado el pelo a la mediodía, tengo que volver a hacerlo. Ah, y si voy a salir de un sitio y sé (o creo) que me voy a encontrar con Chico Morbo, antes de cruzar la puenta me pinto otra vez los labios, aunque acabe de retocarlos. Y eso si no tengo tiempo, si lo tengo, me repaso el maquillaje entero.
6. Si me siento gorda, en vez de un café me preparo una infusión. La sigo tomando con un dulce y le echo el doble de azúcar que al café, pero tiene que ser una infusión.
7. Cuando recuerdo un sueño muy vívidamente, me creo que es porque va a pasar algo relacionado con el sueño y me tiro todo el día buscando señales. Obviamente, las encuentro. Aunque sean traídas por los pelos. Y cuando consulto el horóscopo, consulto unos cuantos y me quedo con la predicción más adecuada a lo que quiero que pase.
8. Siempre que cojo un autobús o un tren, además del ipod, tengo que llevar un libro para leer. Y el 99% de las veces me paso el viaje mirando por la ventanilla, hablando por el móvil con todo chirrimusqui viviente o apaciblemente dormida, y el libro sólo sirve para añadir peso a un ya hipercargado bolso.
9. Hablando de bolsos, debido a años de salir de casa a las 6 de la mañana y volver a las 9 de la noche, he hecho de él una segunda casa donde puedes encontrar absolutamente de todo. Y bajo con él así hasta para ir a comprar el pan.
10. Si empiezo un libro, lo tengo que acabar. Puedo dejarlo para otro momento, pero nunca rendirme. Aunque sea el mayor de los tostones jamás escritos. Así, me he leído La Biblia (ya sabéis que no soy cristiana), todos los libros de Caballo de Troya, la autobiografía de Caetano Veloso (me queda poco), unos cuantos libros de Paulo Coelho, y otras perlas varias que ahora no recuerdo.
Esas son algunas de mis manías estúpidas. Ya os contaré más, que fijo que tenemos unas cuantas en común. Y si os animáis a escribir unas cuantas, aquí esto es un espacio abierto
MUSIC OF MY LIFE – A vaca de fogo (Madredeus – Lisboa)