Bueno pues… como que el título ya lo dice todo. Son esos momentos que no sabes que decir. Porque… soy mujer, ¿vale? Sé lo que es cumplir años, ver los niños de tus primas, de tus amigas… Sé
lo que es un reloj biológico, sé lo que es empezar a sentir que esa es tu misión en la vida, que quieres que crezca un pedacito de ti dentro tuyo, que quieres traerlo al mundo. Sé lo que es la ilusión, lo que es ensayar la barriga frente al espejo, poner nombre a tu futuro hijo, soñar con como será, imaginarlo… Y, de repente, que todo eso le parece ya pasado, que se queda embarazada, que todo parece que empieza a ser maravilloso, y lo pierdes. El motivo da igual, tuvo complicaciones, es normal en las primerizas y más pasando la treintena, lo que queráis. También sé que siempre se pueden tener más. Lo que queráis. Se ha muerto una parte de ti. Y punto.
Por eso, no soy capaz de decir nada. Ni de escribir palabras de consuelo. Sólo… Que lo entiendo. Que sé por lo que debe estar pasando. Y que espero que tenga las fuerzas suficientes para sobreponerse. Que a veces Dios escribe recto con líneas torcidas (lo de Dios es una manera de hablar) Y que para estas cosas no hay palabritas de consuelo que valgan, que lo único que se puede decir es que, en esta vida, pase lo que pase, hay que seguir adelante. Y ya está.
MUSIC OF MY LIFE – Não me deixe só (Vanessa da Mata)
