Volvemos a hablar de trapitos, porque, tratando de buscar una ocupación constructiva a mi vida (o, por lo menos, más constructiva que el travian), me he ido de tiendas. Cada vez que estoy de vacaciones, me fundo lo que he ganado el resto del año; definitivamente, necesito un hombre (por lo menos, cuando tenía novio me dedicaba menos a las compras, e incluso me daba por ir a dar paseos por el campo y toda la pesca sin importarme lo que llevaba puesto)
Bueno, que como la colección invernal de Colcci no me atrae (unas botas sí, pero no me acaban de…) al final meto bastantes horas en la tienda de Desigual, que, a fin de cuentas, es como una mezcla asequible de Custo Barcelona y Adriana Barra. Bueno, asequible… Vale, que no es Zara, pero a mi sueldo le vale que el vestido que me he comprado hoy cueste 60 €. Hay que reconocer que muchos vestidos de Zara ya cuestan eso. Muy mono, man
guita corta, estampado, con una mariposita como de lentejuelas. Del estilo de la última camiseta que me compré, pero en vestido. En fin, que me tengo que poner guapa si quiero que mi futuro marido y padre de mis hijos (A.K.A. Chico Morbo) caiga en mis garras. Que, por otro lado, joer, me le tenía que haber buscado médico, que sería más fácil buscar excusas chorras para verle (pequeño paréntesis: conozco un caso que, enamoradísima del médico de urgencias, se rompió un dedo adrede. Eso sí, nada de nada, coqueteando con él se enteró de que tenía fecha de boda puesta)
A lo que iba, que me voy por las ramas. Lo que no me gusta de Desigual son las tiendas. Está todo puesto tan artísticamente que da cosa coger la camiseta y desdoblarla, porque está casi en forma de origami, pero, coño, que yo quiero ver si es de manga corta o larga y mirarla bien. Y, eso sí, debieron hacer un master del universo en pillar las dependientas más lentas y más desinteresadas en su trabajo (me ha pasado lo mismo en 3 tiendas, así que eso no va a ser coincidencia, es como lo de las cajeras del Dia). Pero la colección lo compensa. Me encantan las chaquetas y los abrigos de Desigual, sobre todo los de los dorados. Desgraciadamente, la visa echa lágrimas cada vez que me les quedo mirando, y mi parte responsable me recuerda que me voy a ir a Oporto. Y que también me he comprado una camiseta de Jamaica. Así que eso lo dejamos para la extraordinaria, para rebajas o para una donación desinteresada de mis papis por navidad. Pero dejo aquí las recomendaciones de estilismo trabajil.
1. Look arreglá pero en mi estilo informal de diario: una de esas estupendas chaquetas de Desigual con pantalones negros de traje (mi Archienemiga de la competencia, la Señorita Megaguay, supongo que se horrorizaria, porque no podría llevar a juego con la chaqueta bolso, zapatos y pendientes, como acostumbra)
2. Look de sábado currante: mi estupendo vestidito nuevo (con un top negro palabra de honor debajo, que si no me sobro con el escote), chaqueta de pana negra comodín donde los haya y botas negras
3. Look de viernes, y que a mí me han contao lo del casual friday y va a ser que me apunto: vaqueros con campana (poca) y camisetita maravillosa de las mariposas de Desigual (con el truco del top palabra de honor, que tampoco es plan) con chaqueta roja del traje ese que despiezo desde que la ví a la Esperanza Aguirre con él en la tele (AAAAAAGHHHHHHHHHHHHH)
Y esas son mis pequeñas ideas de looks para alegrar un poco el vestuario de curro y salir del básico (o sea, traje negro de pantalón más top liso) Por cierto, os pongo foto de mi súper vestidín, robada de ebay, a ver si os mola. Pasado mañana recojo a la Veci del examen de asesor en Bilbao, así que aprovecharé para ir de tiendas. Ya os contaré nuevas adquisiciones y visita de descubrimiento a la colección de otoño de Blanco, que todavía no he ido.
MUSIC OF MY LIFE – Smells like teen spirit (Nirvana – Nevermind)







