Aunque tengo pánico a volar, que cada día aumenta, me encantan los aeropuertos. Supongo que ese aire de nostalgia, de prisa, de irrealidad del aeropuerto tiene algo mágico. O a mí me lo parece. Me divierte ver a los ejecutivos, en su descanso del día, mirando los powerpoints que han recibido del correo elec
trónico en su portátil. Acostumbro a viajar en business, por eso suelo estar rodeada de ellos. Me gusta business porque casi todos vamos solos. Es un buen lugar para conocer gente. La mala costumbre de Iberia de retrasar la apertura del mostrador de facturación hasta el límite de lo humanamente soportable hace que acabes entablando conversación. No, nunca he ligado en un aeropuerto. Pero he conocido gente muy divertida. Gracias a los aeropuertos, he descubierto que todos los que estamos en el sector financiero estamos locos de atar, de verdad. Otra área del aeropuerto que frecuento y que también es muy divertida por las conversaciones espontáneas es el guetto donde tengan en el aeropuerto en cuestión a bien a meternos a los fumadores. Barajas es mortal, aquello parece un horno crematorio. Y me encanta Loiu, donde no puedes fumar en ningún lado. Obviamente, si te toca vivir un retraso de dos horas y media, al final fumas. No revelo en donde por si llegan aquí los de AENA y se nos jode el chollo. El aeropuerto más tolerante que conozco con los fumadores es Portela. Y que siga así por muchos años.
Portela también figuraría entre mis aeropuertos favoritos en la cuestión de bares y restaurantes. Debería haber una guía de aeropuertos, en serio. Las mejores tiendas, los mejores bares… Cualquier día la hago jejeje. Hablando de bares, es otro punto en común para conocer gente. Los que estamos con una copa en la mano, expresión de pánico en la cara y la mirada perdida tendemos a relacionarnos. ¿Por qué será?
Desmontando algunos mitos, nunca he perdido una maleta. Siempre facturo (no sé viajar ligera d
e equipaje) y nunca he perdido nada. Ni me han quitado nada por considerarlo peligroso. No sé, me parece todo un poco leyenda urbana… Habrá gente que le pasen cosas, sí, pero los menos.
Y no sé por qué la gente considera los aeropuertos un lugar tan inhóspito. A mí me parece mucha vida concentrada. No hay nada más divertido que sentarse en el suelo y, simplemente, observar. Un aeropuerto es el sitio ideal para escuchar música, también, y para escribir. Ya digo que hay muchas cosas para inspirarte.
Es que me gustan los lugares apátridas, sé que tengo la costumbre de pertenecer a donde nadie puede pertenecer. O quizás sea el pánico a subir en el avión quien hace que quiera quedarme y provoca que me guste tanto el aeropuerto.
MUSIC OF MY LIFE – Meu amor presente (Ivete Sangalo – Festa)