Nueva serie. Ya sabéis que en esto de las series soy inconstante, pero aparecen y reaparecen, como el Guadiana.
Va a ser el momento recomendaciones. Se va a ver un poquito el estado de ánimo de servidora, pero bueno. Cada vez que me apetezca meterme un poco en la serie, os hago tres recomendaciones: libro, música y película. Y luego, cada cual que haga de su capa un sayo. Yo propongo tres opciones para tres momentos. Y luego quien las siga, que me diga que tal.
Un libro para… amenizar un viaje en tren.
“Ensayo sobra la ceguera”, de José Saramago
Es uno de mis libros favoritos. Soy lectora compulsiva de tren y metro, en el autobús, por eso de la privacidad, suelo conectar el ordenador, y en el avión… Bueno, el que me conoce sabe que atesoro una ligera fobia a volar que se traduce en que estoy demasiado borracha y ocupada pensando en que voy a morir absorta en mis pensamientos para leer. En ese caso, además, creo que sólo podría leer la Biblia, el Corán, la Torá y lo que me den de índole similar para salvar mi alma de pecadora si es que hay algo
detrás de la muerte segura a la que voluntariamente me estoy conduciendo. Pero, volviendo al tren y al metro, siempre he estado en contra de los best-sellers para los viajes. Los únicos best-sellers que tolero son los de treintañeras solteras que encuentran el amor de su vida, y esos son lectura de sofá, botella de vino y tarrina de Ben & Jerry’s Chunky Monkey (o en su defecto, Haagen Dazs Strawberry Cheesecake) los días en que necesito pensar en que la vida me va a sonreir y que puedo ser tan fabulosa como las heroínas y llevar sus fantásticas vidas (lo que, evidentemente, es mentira. En fin, es mi tercer tipo de porno, junto con el Vogue y las revistas de viajes) A lo que iba, que me vuelvo a liar y a irme por las ramas, que considero que porque vayas en un tren no tienes por qué leer una mierda de libro y maltratar tus neuronas. De hecho, compré “Ensayo sobre la ceguera” en la estación de la RENFE de Santander un domingo en que volvía a casa. Me gusta el tren, pero ir hora y tres cuartos mirando por la ventanilla y viendo el mismo paisaje dos veces por semana todas y cada una de las semanas del año aburre a cualquiera. Así que gastaba mis horas de tren en leer y escuchar música. Acababa de leer “Las intermitencias de la muerte” y no me había disgustado, así que, abrumada entre libros sobre templarios y novelitas románticas, sabiendo que el tren estaba por salir, compré “Ensayo sobre la ceguera” casi sin saber lo que me llevaba. Y porque mi estación es final de línea (alguna ventaja tenía que tener vivir donde Cristo perdió las chanclas) que, si no, leyendo, me paso la estación. Cuando llegué a casa, no puse ni la tele, me tiré en el sofá con el libro hasta que me lo acabé.
¿Qué decir de él? Una reflexión excelente sobre en lo que se ha convertido nuestra sociedad. Abrumador levantar la vista del libro y mirar al resto de los pasajeros del tren y verte reflejado. Saramago, como siempre, un maestro. Una historia sencilla aparentemente, onírica, pero cargada de matices, de descripciones de lo que es la vida. Cruda, por real dentro de su irrealidad. Aterradora, a veces, por eso mismo, por lo real. Definitivamente, un gran libro de tren.
Una canción para… escuchar en una tarde de esas
“Angie”, de Rolling Stones
Ya sabéis, una tarde de esas en que te da por desempolvar viejos diarios y viejas fotos y acabas llorando como una tonta. Una de esas que no cura
ni el vino ni el helado. En las que, al final, necesitas una dosis extra de confianza para seguir adelante. Siempre, no sé por qué, he pensado que la banda sonora ideal sería “Angie”, con Mick Jagger casi suplicando cuando canta. Un viejo clásico que merece ser revivido, ¿no?
¿Y qué deciros de “Angie”? No soy muy buena hablando de las canciones, así que… Pero la melancolía que trasmite es simplemente única. Y es un clásico, y los viejos roqueros nunca mueren.
Vale, vale, que igual con esta canción y reviviendo viejos recuerdos acabas con los ojos llenos de lágrimas, pero, bueno, si estás reviviendo viejos recuerdos, mirando las fotos viejas, pensando que todo tiempo pasado fue mejor… ¿no era esa la meta? ¿Pues que mejor que hacerlo acompañado de una gran canción?
Un dvd para… reírte hasta llorar
“RRRrrrr!!!”, de Alain Chabat (en España, con esa tradución infame que hacemos de los títulos de las películas, se tradujo como “Caverrrrnícola”)
La primera vez que lo ví fue doblado en portugués, una de esas recomendaciones de Tita Pau. Y me reí horrores. No s
oporto mucho las películas dobladas, pero soy absolutamente incapaz de leer subtítulos y ver la película al mismo tiempo, así que me alegré bastante cuando supe que era una película francesa, ya que, a diferencia del inglés, el francés es una lengua en la que sé desenvolverme. Me hice con la película en versión original (todos sabemos como, ¿no? Así que no hace falta que me declare culpable) y me reí todavía más.
Ya sé que el humor francés es especial, pero a mí me hizo una gracia terrible. Esa manera de reírse a la cara del éxito del Clan del Oso Cavernario (que, por cierto, como película es absolutamente deplorable) tiene su punto. Y tiene puntos casi tan buenos como los de “La vida de Bryan”. No cuento más porque me acuerdo de una compañera de la universidad, quien, precisamente, no había visto ”La vida de Bryan” y comenzamos todos al tiempo a hablarle de la peli. Al día siguiente, volvió de casa con el DVD que le habíamos prestado y, cuando le preguntamos si le había gustado, dijo que no. Nos extraño, la interrogamos al respecto y nos acabo confesando que, como gracias a nosotros ya se sabía todos los chistes, ya no le había encontrado la gracia. Así que ésta no se la quiero amargar a nadie. Sólo contar que hay clanes enfrentados, operaciones de infiltración del uno a otro y descubrimiento de crímenes. Ah, y recomendaría verla con un grupo de amigos durante una de esas meriendas-cena improvisadas en casa de alguno. Éxito seguro y base para bromas y conversaciones de las cervezas de los próximos meses. Ya sabéis, como pasa con otras similares, uno empieza la frase estrella de una broma de la película, los demás la corean a gritos, la gente te mira como si estuviéseis locos… Esas cosas
Una película, en mi opinión, de culto dentro de su estilo de comedia alocada y dispararatada. Nada que ver con lo que los norteamericanos llaman comedia, o sea, no sale nadie haciendo muecas extrañas y te puedes reír sin sentirte culpable de ser un idiota zafio. Va más allá. Para fans de muecas histriónicas y chistes facilones sobre sexo, mejor pasar…
MUSIC OF MY LIFE – Exagerado (Cazuza)