Cuando sea madre, recordadme que no piense en la felicidad de mi hija ni quiera hacer de todo por facilitarle la vida. Hacer todo eso sin contar con ella y sin consultarle lo único que hace es complicarle la vida…
Os dejo, tengo que intentar cambiar mi hora en una peluquería en la que es más difícil conseguir hora que una audiencia papal. Supongo que es inútil que tratase de explicarle a mi madre que con 27 años debería consultarme las cosas primero, me diría que vaya a donde su peluquera (quien pienso que debería estar peinando caniches en vez de personas, si no fuese porque eso sería un flagrante caso de maltrato animal; si no me creéis, pedidme fotos de sus obras maestras sobre mi cabello cuando yo era adolescente, ingenua y me dejaba engañar), que allí no hay que pedir hora y que no sea una histérica. Es su frase favorita, que no sea histérica.
Probablemente, porque ella es una histérica.
Y lo peor de todo es que, dentro del capítulo madres me ha tocado una de las mejores. Desgraciadamente, no se ha dado cuenta todavía de que el rollito madre e hija amigas no funciona y que las mades y las hijas estamos condenadas a no entendernos. Menos cuando nos comportamos como compañeras de trabajo. Y aún así.
Hablando de trabajo… Quiero volver a mi casa y a mi trabajo… El que inventó las vacaciones no se acordó de las solteras de 27 años que tienen que volver a casa de sus padres. Porque, si se acordó, fue muy cruel
MUSIC OF MI LIFE – Você não entende nada (Daniela Mercury – Swing Tropical)


