ME FAÇA BEM
Não quero esperar
Mais pra te ver
Eu sei o que eu quero
Não vou guardar
Tudo só pra mim
Eu me afogando, confuso
Com medo
Me pegando em teorias
De amores antigos
Acreditando em livros
Pensando e desejando você
Porque você me faz bem
E é bonito te querer
Quero você agora
Sei que amanhã
Você pode ir embora
Pode ser que eu vá também
Por isso me faça bem
Me dê amor
Me faça feliz
O tempo que for…
Bueno, espero que se me perdone la osadía de “tomar prestado” el poema del blog del autor, que, por cierto, también lo tenéis ahí a la izquierda en los links (¿Y yo por qué no estudié marketing y publicidad?) Decir que he escogido este poema por tres motivos. El primero, la poesía en sí es muy bonita, y hacía tiempo que no poníamos nada de poesía en este blog, eso de las perlas escogidas ajenas, sólo un intento de asesinato de la Poesía propio, así que tocaba. El segundo es que define un poquito-bastante-mucho lo que estoy sintiendo ahora. Pero de eso ya hablaremos otro día, cuando mis amigas acaben de psicoanalizarme y abrumarme a consejos y yo tome una decisión, probablemente lo opuesto a lo que me digan porque me da la gana. Y, por último, escogí el poema porque de tanto trabajar con ellos les estoy cogiendo un cariño de la leche a los poemas de Saulo. Ya os conté que estaba haciendo dos libros con los poemas, uno para mí y otro para regalarle en Portugal (si es que al final vienen, que parece que no, aunque mi mosca cojonera habitual, o sea Tita Pau, siga diciéndome que ella sabe seguro que sí y que queda un hueco enorme en la agenda la segunda quincena de agosto). Pues el proyecto va viento en popa a toda vela. A pesar de las horas que estoy metiendo. He recuperado mi mejor caligrafía de las Franciscanas de Montpellier, quien me iba a decir a mí a estas alturas de la vida que iba a sacar algo positivo de los años de parvulario con las monjas, fíjate tú.

Hablando un poco del libro, está quedando muy chulo, me estoy enamorando totalmente de él, me va a costar un riñón dárselo, pero, bueno, como yo tengo otro… Ya que mi piso está desmantelado (hoy para cenar sólo había mayonesa, coca-cola zero y zumos, así que obviamente no he cenado) y no tengo mucho que hacer aquí, mañana saldré a tomar fotos. Había pensado en comprar de esas pegatinas doradas de mariposas tan chulas donde Arte Libro (librería mega famosa del pueblo de mis padres, la única que tiene surtido de cosas de papelería bonitas de verdad y la que me ha nutrido de bolígrafos, libros y tal) pero he pensado que igual es demasiado gay. Bueno, tengo tiempo para tomar una decisión al respecto. Es que, trabajando en el libro, la verdad, pensaba más en lo que me hubiese gustado a mí en la adolescencia tener algo así, con trece o catorce años, y me veía ahí, pequeña, y, la verdad, estaba trabajando con mi yo adolescente como destinataria. Aquellos hermosos años en los que yo, pensando en David, mi amor platónico de aquel entonces, también escribía poemas en cuadernos… Poemas infames, por otro lado; nunca habría podido escribir nada tan bueno como esto. Bueno, gracias a aquella época descubrí la poesía, leí mucho, ¿sabéis? Tuvo su lado bueno. Y me pongo a transcribir los poemas, me acuerdo de aquel entonces con ternura, de la inocencia y la ingenuidad que tenía, y al final hago el libro más para aquella niña o para las otras niñas que algún día serán adolescentes, Rut, Bruna, Amanda, o la mía, si es que algún día la tengo, que para regalarlo. Así que tengo que meditar la maquetación, las fotos y todo eso. Para que no quede tan ñoño.
El libro, por otro lado, me está haciendo un bien mayor, que es mantenerme ocupada en medio del caos. No pienso en el tema del piso ni en otros malos rollos que me vuelven loca.

Y, por último, pedir perdón por “tomar prestado” el poema. Fue por una buena causa, y puse el autor, pero espero que no cause ninguna molestia ni ningún enfado. Es tan bonito que no pude resistirme. Y hoy, cuando lo copiaba, no hacía más que pensar que lo tenía que poner en el blog. Pero insisto, perdón si molesté. Y si es menester, sólo es avisarme y lo quito.
Por cierto… Iba a decir que en mi vida había trabajado tanto en nada, ni en campaña siquiera, pero sería mentira. Hubo una vez que trabajé más que en el libro. ¿Alguien aparte de mí recuerda cierta camiseta bordada con lentejuelas para cierto concierto que al final no se celebró? Pues eso. Eso sí, el libro es más cómodo de hacer (escribir ya sabía, bordar no) y lo que sí que podría decir que jamás en la oficina he trabajado tanto en nada, ni en ningún otro trabajo que haya tenido antes.
MUSIC OF MY LIFE – Oraçao ao tempo (Caetano Veloso)